sábado, 23 de enero de 2010

Sobre la imagen que proyectamos


Hace un tiempo atrás escribí sobre como las personas tienden a simplificar los rasgos de su personalidad cuando tratan con otros, esto en un intento de poder crear lazos con otros seres humanos, ya que todos somos tan complejos que si no intentáramos reducir esto al tratar con diferentes personas, posiblemente nadie soportaría a la persona a su lado. Escribí también que el hecho que no mostráramos todos los matices de nuestra persona no quiere decir que seamos hipócritas, y mantengo esta opinión.

Pero algo en que no pensé en ese momento fue en las consecuencias de esta simplificación, que conlleva, como es lógico, a que los demás se lleven una imagen simplista de nuestra persona. Esta consecuencia puede llegar a incomodarnos, ya que dudo que a alguien le guste que gente cercana a si tenga una idea errónea de uno mismo. A veces sucede esto, no diré la mayoría de veces ya que mi manejo de relaciones interpersonales es demasiado bajo para hacer una asunción como esta, y uno debe ver como afrontar estos dilemas.

¿Pero quién define como la gente debe vernos? Muchas veces nosotros mismos no nos conocemos lo suficiente, así que, ¿Cómo pedirles a otros que lo hagan? ¿Debemos confiar en la representación mental que tenemos de nosotros mismos o en la de los demás? Peor aún, que sucede cuando los demás tienen una opinión dispar de nosotros, ¿le creemos a la opinión popular o a la minoritaria?

Tal vez la respuesta que parecería correcta sería “creerle a aquellos cercanos a nosotros”. Y claramente, aquellos deben ser los que nos conocen más, son aquellos que nos soportan con nuestras virtudes y defectos, entonces escucharlos a ellos debería ser la mejor opción.

Aún así, habrá ocasiones en que personas que estamos aprendiendo a conocer, o que ya nos conocen por tiempo, creen algo de nosotros que no nos parece, o simplemente nos desilusionamos de esa persona por que “no nos conoce”. Pero, ¿de quién sería la culpa ahí? ¿En serio tenemos derecho a desilusionarnos de la persona porque no ve, o no quiere ver, los diferentes matices que hacen de uno el que es? ¿Qué se hace en esas situaciones?

La respuesta que yo daría sería la de intentar mostrar otras facetas de nuestra persona, la simplificación de nuestra personalidad esta bien durante el proceso inicial de la amistad/ relación, pero no puede ir más allá o nos veremos inmersos en casillas de las que uno difícilmente puede salir. El hecho que conscientemente mostremos otra careta de nuestra personalidad no quiere decir en ninguna forma que debemos mentir o tratar de crear una imagen de nosotros que es inexistente, en todo caso debemos esforzarnos en mostrar partes de nuestra personalidad existentes pero que no se haya podido demostrar con la persona que estamos tratando, mostrar una parte que existe y consideremos importante en nosotros, así la otra persona vera que tenemos más que ofrecer y que no somos un perro de un solo truco.

Hablo de esto ya que en los últimos tiempos he visto que la gente a mi alrededor me encasilla, piensa en mi con una sola actitud y con una sola ideología, piensan en “Jair, el tipo que…” en vez de simplemente pensar “Jair”. Por ejemplo, para una persona son “Jair, el chico que lee comics” y nada más, y yo no reprocho eso…leer comics es una parte de mi personalidad pero no es todo. Yo leo comics, los colecciono y hablo de ellos en variadas ocasiones, no hay mentira en eso. Pero, no me considero un lector que lee la historia y se queda en lo superficial del bien contra el mal o demás, este tipo de narraciones han ido evolucionando a través de los años y han logrado una fuerza narrativa que muchos libros actuales no poseen. Desde mi punto de vista existen dos formas en las que leo los comics, y toda clase de libro a decir verdad, la primaria, la superficial, en la que sigo a los personajes en sus aventuras y tribulaciones, en la que uno se ve inmerso en la historia narrada y queda ahí. Pero el segundo nivel, el profundo y analítico se basa en analizar las ideologías de los personajes, quién tiene la razón y quien no, analizar sus puntos de vista acerca del crimen y la vida, analizar toda la historia como una metáfora, como un mensaje oculto que merece ser descifrado. Por muchos enemigos poderosos que Superman pueda enfrentarse, siempre preferiré una historia en la que el personaje demuestre sus principios, sus morales y su actitud de siempre creer en el prójimo, porque un personaje de historias “para niños” puede darle una lección o dos a “adultos”.

Si alguien duda de esto recomendaría leer un muy buen comic que se llama “Superman: Paz en la Tierra”, que narra la lucha de Superman contra la hambruna mundial, y como al final muerde el polvo, y es derrotado no por un villano que se meta en sus planes, sino que se da cuenta que muchas veces el mismo ser humano no desea ayudar a su prójimo. Una historia que nos muestra como un ser todopoderoso, idílico de alguna forma, no puede ayudar a la humanidad porque esta es demasiado egoísta para recibir o siquiera dar ayuda…porque, tal como dice el personaje en algún momento, tal vez la humanidad no quiere ser salvada. Pero, como todo buen padre, Jonathan Kent le dice a su hijo que se concentre en las personas que si puede ayudar, y que uno nunca debe dejarse derrotar por las adversidades de la vida, sino levantarse y seguir adelante, más fuerte que antes.

Yo no me molesto porque me consideren algunos “el chico de los comics”, como he demostrado no hay nada de que avergonzarse si se leen historias tan buenas como la descrita arriba, lo que incomoda, y creo que incomodaría en cualquier situación es que personas medianamente cercanas no te conocieran bien.

Otra persona me ve como el “chico viejo”, opinión compartida por otras personas también, el chico que no se comporta respecto a su edad y que habla y piensa como un anciano de 60 años. Tampoco veo nada malo con esta imagen de mi, pero tampoco soy una persona llena de prejuicios o que no sabe divertirse o andar con otros jóvenes. Soy reservado es verdad, probablemente idealista, y tengo morales y pensamientos inculcados por mi madre que pueden considerarse anticuados, pero pese a que no me avergüence de ellos o los niegue, no son tampoco todo lo que soy. Espero que haya personas que puedan atestiguar que soy medianamente entretenido y divertido.

También he sido considerado y encasillado en el ámbito de solucionador de problemas o persona que puede escuchar los problemas de otros, y como en las situaciones anteriores tampoco veo nada de malo con esto, más bien me gusta que hayan personas que puedan confiar en mi y que crean que puedo ayudarlos con sus problemas, una de las cosas que más me importan después de todo es que la gente a mi alrededor, los conozca bien o no, sea feliz, así que si puedo ayudarlos de alguna forma lo haré. El problema con ser encasillado de esta forma es que hay personas que no te hablaran, o te hablaran poco, a excepción que se trate de sus problemas y demás, y como uno tampoco tiene la respuesta o una solución mágica para todo, esto puede llevar a problemas.

Por ultimo, también he sido encasillado por otros como el villano de la historia, como la mala persona y desgraciado total, como aquel que no puede ser confiado y que solo le importa el dinero y no los demás. Aunque mi problema con esta imagen que tienen estas personas de mi debería ser mayor o terriblemente incomodo, no lo es. Acepto mis defectos y la idea de que pese a todo soy una mala persona, mi único problema sería que he intentado cambiar, y seguiré haciendo los mejores intentos por ser una mejor persona, pero si me encuentro encasillado pese a todo el camino a obtener un reconocimiento de otros será más difícil de lo necesario.

En total, que antes de encontrarnos encasillados creo que debemos mostrar la mayoría de facetas de nuestra persona posible, así le mostramos a las personas a nuestro alrededor que no somos “el chico de…”, sino somos una persona, y que esa persona tiene un nombre y que en definitiva somos un cumulo de experiencias y cualidades.

En definitiva, que somos personas.