lunes, 26 de julio de 2010

Blackest Night


Me vestí rápidamente y salí a caminar por la calle.

Era ya de noche, hacía un frío infernal y estaba lloviznando. No me importaba realmente, me puse mis audífonos mientras caminaba por ahí, dejando que mis piernas me llevaran a cualquier lugar.
Estaba pensativo, ni deprimido, ni molesto, ni nada. Solo en un estado de meditación profunda.

Hace unos minutos mi madre me había contado un secreto, algo que mis padres me habían ocultado toda mi vida. Lo peor de todo es que mis hermanos ya sabían esto, yo era el único que faltaba.

La información era grande, afectaba mi vista de mi familia, la forma en la que los veía a ellos y a mis hermanos, en realidad era información bastante transcendental, de esas revelaciones que después de ser contadas hacen que tu vida no vuelva a ser igual.

¿Lo peor de todo? No me afectaba tanto.

Mientras caminaba me puse a pensar porque sería esto, ¿acaso era insensible? ¿no me importaba mi familia? ¿Era demasiado egoísta para preocuparme por otros? Multitud de dudas y respuestas desfilaron por mi mente, hasta que llegué a sentir ira. Cólera. Rabia. Era injusto, había cambiado mi forma de ser y había dejado atrás mis tendencias de culparme por cosas de otros y de buscar razones por las cuales sentirme mal, ya no buscaba problemas…pero aparentemente estos lograban encontrarme a mí.

¿De verdad creía que podía lograrlo? ¿Ser una buena persona? ¿Vivir tranquilo?...Sabiendo lo que sé de la naturaleza humana, ¿por qué pensé que yo podría ser diferente?

Llegué a muchas conclusiones esta noche…que tal vez mi vida era más sencilla como era dos años atrás. Sin que nadie me importara, viviendo el día a día sin importarme el resto y sin dejar que los problemas me afecten…tal vez lo correcto era alejar a todos, familia, amigos y enamorada, de mí, tal vez así mi vida sería más sencilla. De hecho esa resolución me duró muchos minutos, tantos que me puse a pensar como sería mi nueva vida, tal vez saliendo con esos viejos amigos que deje atrás por no coincidir con sus puntos de vista respecto a la vida, tal vez ahora si podría “relajarme” como ellos y vivir tranquilo.

Pero luego me golpeó, me di cuenta de algo transcendental.

Ya no soy esa clase de persona.

Ya no soy aquél tipo egoísta y despreocupado, que decía no tener amigos y no dejaba que nadie se le acerqué, ya no soy una mala persona. Estoy feliz de tener amigos por los cuales me preocupo y una enamorada a la que quiero, estoy feliz de ser la persona que soy hoy…estoy orgulloso de preocuparme por otros, estoy orgulloso que exista gente que me aprecié y más que nada estoy feliz de saber que ayude a algunas personas a cambiar, que pude servir como ejemplo, tal vez inspiración, que serví para que gente se vea a si misma y decida ser mejores…estoy feliz de ser la persona que soy hoy y no deseo cambiar.

Mis padres han cometido errores, muchos errores. Mis amigos también. Mis hermanos igual. Yo mismo he cometido multitud de equivocaciones. Pero es porque somos seres humanos, tenemos derecho a equivocarnos, nuestra única responsabilidad es aprender de nuestros propios errores, y también de los errores de aquellas personas cercanas a nosotros, y tratar de ser mejores día a día.“Mi madre siempre dijo que se necesita de una persona especial, sin objetivos personales, para que todos se dieran cuenta de lo que puede ofrecer este mundo. Alguien que pudiese dejar de lado sus propias necesidades para ayudar a los demás...No pretendo ser esa persona, aunque siempre trato de ayudar a los demás. No me considero una buena persona, pero no me cansaré de tratar de mejorar”

Y con eso llegué a esta conclusión:


sábado, 10 de julio de 2010

El sapo y el escorpión

Se encontraban una vez un sapo y un escorpión delante de un río.

El sapo se prepara para cruzar, hasta que el escorpión lo detiene y le pide su ayuda para cruzar.

“Disculpa, no puedo ayudarte” Responde el sapo, el escorpión lo ve con sorpresa.

“Pero sapo, tienes que ayudarme, no puedo hacer esto solo, por favor, tengo que cruzar para encontrarme con mi familia”
“Pero tu me vas a hincar con tu aguijón, lo harás a medio camino o al terminar y yo moriré, no puedo ayudarte”

“Sapo, ¿Por qué haría eso? Tu me ayudaras a cruzar, no te traicionaría”

“Lo harás, es lo que tu hacer…no puedo ayudarte, lo siento”

“Sapo, por favor, no puedo hacerlo solo…ayúdame, no te traicionaré, si tu me vas a ayudar…confía en mí”

El sapo pensó por un momento, el escorpión seguía insistiendo. Al ver al animal en tal estado de necesidad, el sapo decidió ayudarlo.

Cuando ambos se encontraban a medio camino, el escorpión atacó al sapo. Este perdió el control y ambos empezaron a hundirse.

Moribundo, el sapo preguntó “¿Por qué? Te estaba ayudando…”

El escorpión solo atinó a contestar “Por que esta en mi naturaleza”
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Dependiendo de la versión, ambos animales mueren o solo el sapo…pero el mensaje sigue siendo el mismo, existen personas que son malas, crueles, por naturaleza, y sin importar cuanto uno se esfuerce no puede luchar contra eso. También se puede interpretar que existen personas dispuestas a lastimarte aún cuando tú solo tratas de ayudar.

Yo no concuerdo con el mensaje general, el de no ayudar a ciertas personas. No es la forma en la que fui criado ni es la clase de persona que quiero ser.

Todos tenemos problemas, un pasado que no nos gusta, decisiones que deseamos no haber tomado. Todos hemos lastimado a otros. Todos hemos salidos lastimados o hemos cometido errores, eso no es lo importante.

Lo importante es como salimos de esas situaciones.

Uno puede ser cruel o malo, o hasta decir que es una persona terrible, pero creo firmemente que todos pueden ser redimidos.

Después de todo, yo sigo tratando de redimirme por cosas que he hecho. No deje que lo que me haya sucedido me quitara mi deseo de ayudar a otros, no deje que la tristeza de ver al mundo como realmente es me tumbara. Se trata de querer arreglarlo de la forma que uno pueda.

Si uno se vuelve más fuerte y trata de liderar con el ejemplo, trata de ser la mejor persona posible, ya esta haciendo bastante de por si.

Tú o yo podemos haber pasado por miles de cosas, pero creo que ser bueno es inherente del ser humano, y si uno es una buena persona se vuelve alguien que vale la pena imitar.
Por que no importa cuanto una persona te haya lastimado, no importa cuanto alguien te traicione, no importa si parece que es terrible, en el fondo, toda persona merece ser salvada, aún si es de si mismos.

Nunca se debe dejar que otros afecten la clase de persona que somos, no porque alguien nos lastime debemos romper nuestros propios códigos, siempre debemos tratar de ser la mejor persona que podamos.

Se trata de no perder las esperanzas.

Por fin aprendí esto.

Así que difiero con el mensaje del pequeño cuento, así de sencillo.

“Nosotros no elegimos nuestra vida, pero sí decidimos como vivirla”