lunes, 7 de noviembre de 2011

Crisis de Identidad


No me gusta ver el noticiero.

Siempre pareciera que lo único que resaltan son los malos sucesos en el mundo, lo cual hace que me deprima o preocupe por el estado de este. Siempre pasan alguna noticia sobre el asesinato de alguien, sobre el atropello de alguien o sobre algún mal que aqueja a alguna persona.

Entiendo el porque existen este tipo de programas, y apruebo en su mayoría lo que hacen, solo no me agrada.
Hoy me acerqué al cuarto de mi madre para conversar un rato, algo que no hacemos hace mucho, ya que quería ayuda sobre los problemas que tenía en la universidad y en mi vida privada, pero ella no se encontraba ahí. Decidí esperarla y me senté en su cama, decidido a ver la televisión por un rato.

Prendo el televisor y lo primero que escuchó es como un conductor grabó el momento preciso en el que una mujer saltó de un puente y cayó a la autopista. Uno de los autos se detuvo para no arrollarla, pero el enfoque periodístico se daba en el hecho que absolutamente ningún conductor se detuvo a auxiliar a la mujer, ni siquiera aquel que grabó el incidente.

La mujer que dictaba la noticia recalcó que esto pasaba a unas semanas de reportarse un incidente en otro país en el que una niña había sido atropellada y ninguno de los peatones (que fueron grabados) se digno a ayudarla.

La niña murió en el hospital.

Apagué el televisor y me retiré de la habitación, el tema de conversación con mi madre completamente olvidado.

Me puse a reflexionar porque nadie se había detenido a ayudar. No lo entendía realmente, en ambos casos había una persona lastimada, y aún así, nadie se había detenido a dar una mano. No pude evitar preguntarme como hubiera actuado yo en una situación similar, y me dio escalofríos no encontrar una respuesta.

Últimamente he tratado de desligarme de los problemas del mundo. No quiero que nada me importe, he estado con un discurso de que el mundo se puede ir al infierno por todo lo que a mi me importa. Discutí que me había cansado de tratar de ayudar y que nada tenía solución, así que a lo único que me dedicaría sería en concentrarme en mis asuntos y dedicarme a pasarla bien, al diablo los demás.

Solo hubo una persona que me discutió mi nueva forma de ver la vida, Alejandra.

“Tu problema es que te obsesionaste demasiado con la idea de ayudar, pero nunca hiciste nada y te sentiste mal constantemente. O capaz hiciste algo, pero siempre querías más” son palabras que se me han quedado grabadas en la cabeza.

Recordé hace un par de días encontrarme en el microbús conversando con ella sobre la universidad y superhéroes cuando ella noto a una señora parada sujetándose del pasamanos. La señora era de la tercera edad y observaba el asiento reservado, asiento que estaba ocupado por un hombre de 30 años con terno y conversando por celular.

Con Alejandra tuvimos un pequeño debate sobre ese tema. Yo decidí pararme y cederle el asiento a la señora, aún si yo estaba sentado a casi el final del bus y (legalmente) no tenía ninguna obligación de hacerlo.

-Eso no soluciona nada, él es quien debería pararse, ¿Por qué tú deberías hacerlo? – Me pregunto ella mientras yo le entregaba mis cosas.

-Bueno…no sé. Creo que no importa al final si él hombre se para o no. En teoría él debería hacerlo porque no solo es lo legal, sino también lo correcto. Pero no lo va a hacer, y a mi lo que me importa es ayudar a la señora. Al final, importa que ella esté bien, no importa de donde venga la ayuda, ¿no?

He intentando que no me importen las cosas últimamente. Y hasta cierto punto he tenido éxito, pero no es algo que me agrade. No creo que pueda vivir mi vida de esa forma. No, no es eso. Sé que puedo vivir de esa forma, solo que no lo deseo, porque sé que no me hará feliz.

Vivir una vida libre de preocupaciones, vivir una vida sin que te importe nada – o casi nada – es fácil. Cualquiera puede hacerlo. Es lo más fácil del mundo. Pero vivir de una forma centrada, vivir una vida tratando de hacer lo correcto…es una de las cosas más difíciles del mundo.

No puedo tratar de ser Batman cuando toda mi vida me he esforzado en ser como Superman.

No digo que sea una buena persona o que no haya cometido errores, como todos en su momento la he cagado de formas monumentales. Ha habido momentos – y estoy seguro que los habrá en el futuro- en que he dicho y/o hecho algo totalmente equivocado y por lo cual otras personas, a veces yo también, han salido lastimadas. No estoy haciendo excusas para los errores que he cometido, los acepto y trato de corregirme y aprender de ellos. Seguir adelante es la clave, tratar de no tropezar con la misma piedra. Si hiciste algo mal, corrígelo y se mejor.

Al final, creo, sigo siendo el chico inmaduro y tonto que genuinamente lo único que quiere es ayudar a la gente. Es algo que quiero hacer, es a lo que quiero dedicarme. No se como aplicarlo a mi vida profesional todavía (porque no estoy seguro que tendré una vida profesional) pero sé que es una de las pocas cosas que genuinamente me haría feliz.

Claro, me traerá problemas, como siempre. Me complicaré bastante y me cuestionaré muchas cosas, pero sé, en el fondo se, que es lo que quiero hacer.

Pero aprendí algo de ver las noticias y de reflexionar sobre el incidente en el microbús. Como dije en ese momento, no debería preocuparme de sobremanera acerca de cómo se comporten los demás, sino debo pensar en mi, en mi caso y en mi vida. No puedo modificar la conducta de otros, no importa que tanto reniegue, no importa que tanto escriba o que tanto le de vueltas al tema en mi cabeza, no puedo cambiar a aquellos que no desean cambiar. Pero yo sí puedo hacer algo, y eso es en lo que debo concentrarme.

Así que, para bien o para mal, (creo que) esta crisis de consciencia ha terminado.

Hasta una próxima comunicación :)

domingo, 30 de octubre de 2011

Odio Halloween



Aburrimiento.

Esa es la palabra que define mucho de mi vida últimamente.

Estoy.Aburrido.Constantemente.

Ni idea por qué. Probablemente consecuencia del estrés. ¿Estrés? ¿Cuando mi vida debería ser tranquilidad absoluta? Ni idea, así funciono yo. Me enervan las cosas más ridículas posibles.
Por ejemplo, en los últimos días mi nivel de adrenalina sube cada vez que veo algo referente a halloween.

Odio Halloween.

Lo odio con una pasión de mil soles…en explosión.

He mencionado en una anterior ocasión mis (horrorificas) experiencias con esta celebración, pero el año pasado fue la primera vez en la que intenté realmente escapar de esta fiesta. Pasé la mayor parte del día en la casa de Alejandra con sus amigos, hasta que en la tarde regresé a mi hogar.

Mi madre era la única persona en casa, el resto habían salido a fiestas y diferentes reuniones. Me comentó que solo unos cuantos niños habían aparecido, a tal grado que sobraba una gran cantidad de caramelos, la bolsa prácticamente llena reposaba en la mesa.

Mientras ella se retiraba a su atención a dormir yo saqué un libro de Lovecraft de mi habitación y decidí sentarme en la sala a leerlo mientras comía algunos cuantos caramelos en la tranquilidad de mi hogar.

Ningún niño me molestó…fue, por primera vez, una noche tranquila de Halloween.

Claro, hasta el momento en el que caí en cuenta que me había acabado la bolsa de caramelos mientras me perdía en mi lectura.

De más esta decir que me pasé el resto de la noche, y gran parte de la madrugada, dando vueltas en mi cama debido al increíble dolor que me produjeron esos dulces del demonio. Toda la noche sin dormir y agitando mi puño al cielo maldiciendo mi suerte (y hambre).

Este año, el efecto Halloween ha empezado antes. Recapitulemos.

En tan solo las últimas semanas me ha pasado lo siguiente:

Me he dado cuenta que necesito notas mayores a 15 en mis cursos para aprobarlos (en otras palabras: Adiós Universidad)

Me han tratado robar… ¡dos veces! Un día, yo me encontraba tranquilamente yendo a mi hogar, perdido en mis pensamientos como sucede habitualmente cuando dos sujetos se ponen delante mío y logran intimidarme para pegarme contra una pared. En ese momento uno de ellos me pide dinero para su “pasaje”.

¿Mi respuesta?

-Ah, ¿tienes carnet universitario? Porque así te cobran menos y te doy menos plata.

No estoy seguro si lo que siguió fue un silencio incomodo o simplemente la calma antes de la tormenta.

-Okay broer, no te hagas el chistoso, si no das tu celular ahorita – respondió el otro hombre.

-¿Esto? – Dije yo sacando mi teléfono – Es bien antiguo, o sea, yo no pagaría ni 20 soles por esto y eso que tengo información ahí.

¡¿En que diablos estas pensando hablando de esta forma?!

Soy tan sarcástico que moriré de una forma ridícula, “Aquí yace alguien que murió por baboso”, podía ver eso en mi epitafio.

Los dos hombres se hartaron y empezaron a acercarse aún más. Yo por acto reflejo saqué unas cuantas monedas de mi bolsillo y se las alcancé.

Ellos me miraron con desagrado y continuaron su camino.

Un par de días atrás, me encontraba retirándome de la universidad, todo tranquilo y escuchando música cuando un sujeto me detiene preguntándome por la hora.

-No tengo reloj.

-Seguro en tu celular o algo debes poder ver la hora. Dímela pue’.

…Uh oh…

Otro hombre aparece de la nada, flashbacks del año pasado y un robo con la misma estrategia, y otra vez soy atrapado por dos sujetos y empujado al suelo.

Escucho un crack. Mi laptop.

¿Por qué a mí?

Empiezo a forcejear -porque obviamente no he aprendido nada de otras ocasiones-, pero felizmente esto atrae la atención de otras personas y los ladrones huyen ante gritos de la gente.

Me paro, limpio la suciedad y tomo un carro.

Ya en mi destino, abro mi laptop, presiono el botón de encendido y me entran ganas de llorar.

La pantalla. Totalmente destruida. (Pantalla nueva, 170 dólares. Ver como tu vida se cae a pedazos, no tiene precio. Para todo lo demás, existe Mastercard)

Peor.Mes.De.Mi.Vida.

Detesto llegar a un lugar de comida rápida y verlo cubierto de adornos para Halloween. Hace la experiencia de llegar a un sitio incomoda, si como el lugar nunca recibiera gente y tuviera telarañas por esto.

“Discúlpeme señorita pero me puede dar una pizza grande, ¿dos ingredientes?, ¿le parece calabaza y telaraña?”

Capaz hago mucho alboroto respecto a la celebración, pero es que mis experiencias previas me impiden disfrutar de esta época del año.

Soy el Grinch del Halloween.

Hace un par de días estaba en una pizzería y me retiro al baño, cuando entró y me quedo pasmado ante la imagen delante de mí…dicen que una imagen vale más que mil palabras, entonces…



¿Cómo se supone que uno este tranquilo en un baño decorado de esta forma? Con manchas de manos “ensangrentadas por las paredes y en el espejo.


Es incomodo. “Te atraparé” ¿En serio? Me pregunto como reacciona un niño pequeño al abrir el baño y verlo cubierto de manos rojas y un espejo “ensangrentado” Me imagino que el propósito entero del baño es derrotado en ese mismo instante, y que los encargados de limpieza tienen un bono extra.


No me agrada Halloween.


Este año solo me refugiaré en un ovillo y esperaré que pase, posiblemente leyendo textos para la universidad o algo más (De preferencia sin comer dulces mientras leo)

lunes, 24 de octubre de 2011

Noir


Es curioso, ha llovido esta noche.

Es primavera, pero las noches se sienten como invierno. O probablemente son mis pensamientos lo que me llevan a querer fijarme más en los aspectos negativos de la vida.

Veo una pareja cruzando la pista, el hombre vestido con un polo de manga corta, ella con falda. No los comprendo. Yo estoy con mi casaca a medio cerrar, la capucha puesta y con los hombros encogidos por el frio, ellos no parecen sentirlo.

Probablemente se debe a que están pegados por la cintura y en un abrazo que pareciesen que practican simbiosis.

Cruzo a su lado, “la noche es joven amor” le dice él a ella.

Minutos después, porque decidí continuar observándolos desde unas bancas cercanas, los veo entrar a un hostal.

Interesante. Pero repugnante.

Una niña se me acerca, también ella esta vestida con ropa que no la debe proteger del frio, pero a diferencia de la pareja, ella si nota el clima.

-¿Me regala su gaseosa señor?- me pregunta mientras observa mi bebida. Realmente no tengo ganas de regalarla, acabo de comprarla hace quince minutos y he tomado poco menos de la mitad.

El egoísmo en ti es increíble Jair Luján. Hace años que declaras a cualquiera que te escuche acerca del camino correcto y de la moral, de la obsesión con ayudar a los demás, pero no puedes regalarle tu bebida a una niña de la calle. Me enfermas.

A veces me pregunto si es normal que escuche voces en mi cabeza que me insultan. Luego caigo en la realización que si no fuesen voces internas estas serían externas.

Por lo menos las internas tienen un buen punto.

Le regalo mi gaseosa y ella se retira sin un gracias. No importa supongo, aunque no puedo negar sentirme un poco estafado. ¿Pedir un gracias es demasiado?

Sí, sí lo es. Deberías actuar correctamente sin esperar recompensa. Dios, ¿Qué tan egocéntrico puedes llegar a ser?

Me levanto y continuo mi caminata.

Solía pensar en que existía el bien en este mundo, que existía lo correcto y lo incorrecto y que todo se puede solucionar si tratas de hacer algo bueno siempre.

Tenía una lógica adecuada para respaldar mis ideas. Siempre he querido pensar que si cometes una acción buena, algo bueno saldrá de eso, y mucha gente me lo ha discutido.

“Veamos, tu mejor amigo tiene un problema y tu dejas todo por ayudarlo con eso. Al día siguiente tienes un examen y no estudiaste para este por ayudar a tu amigo, jalas. ¿Qué bueno salió de eso?”

“Lo bueno fue que ayude a una persona”

Es un pensamiento muy ego centrista, el creer que el que tú hagas bueno tendrá consecuencias positivas en tú vida. No es así. Haces algo bueno y tu vida puede llegar a ser peor que el agua que recorre las alcantarillas, pero probablemente tu acción correcta tuvo una consecuencia positiva en otra persona, y eso es lo que importa.

Haz algo bueno y será recompensando. Nadie dijo que la recompensa te llegaría a ti.

Entonces, ¿Por qué tantos dilemas morales y existenciales últimamente?

¿Podría ser una consecuencia de leer tanto material sobre el racismo en mi país?

¿Podría ser por la ira que me provocaban las actitudes hipócritas de tantas personas a mí alrededor?

¿Podría ser que, como dice mi madre, uno odia a una persona cuando reconoce actitudes negativas de uno mismo en esta, y esto me estaba afectando?

¿Podría ser que estoy madurando? ¿Qué empiezo a ver el mundo por lo que es en vez de la versión idealizada que siempre tuve de él?

Pensar eso me enferma. Me hace sentir sucio. Empiezo a correr, necesito sacarme el sentimiento de pestilencia de encima.

Cuando la gente me habla de crímenes en general ya no reacciono como solía hacer. Ya no me lleno de ira, ya no maldigo al mundo por tener momentos crueles.

Muchas veces reacciono con indiferencia.

Y las veces que reaccionó como solía hacer, las veces que me siento de vuelta como aquel chico idealista y que quería hacer lo correcto, cuando estoy así y trato de expresarme siento que todo lo que digo suena cinico.

“No puedes pasarte la vida sintiéndote con ira y asco. Te volveras loco”

¿Pero eso significa que debemos resignarnos? Así funciona el mundo, limpiate las lagrimas e ignora lo demás.

¿Así serán las cosas apartir de ahora? ¿O así han sido siempre y recién me he dado cuenta?

¿Aquellas personas a mi alrededor que siempre dicen el mundo es mierda, se mierda con el mundo de vuelta tienen la razón? Aquellas personas que nunca comprendi y con las que nunca quise identificarme, ¿ellos son los iluminados que ven el mundo como es?

“Vivimos como si el mundo fuera como debe ser, para mostrarle lo que puede ser”

Pff. Tarados pretenciosos.

“Solía saber quién era. Solía saber que quería hacer con mi vida. Buscar la verdad de las cosas. Y fui, la busque, hasta la encontré. Pero la verdad termino siendo…complicada. Sucia. Y corrompía todo lo que tocaba”

Eso sonaba mejor.

Me agrada caminar bajo la luz de la luna. Es agradable. En especial si no hay muchas personas en la calle.

En las mañanas es diferente. Demasiadas personas, todas conversando, muchas de ellas alegres y sin preocupaciones aparentes. Mientras cada uno se pierde en su mundo no es consciente de las desgracias a su alrededor.

No me agrada ser pesimista, pero la verdad es que el mundo es una mierda.

¿Verdad? ¿Qué verdad? ¿Justicia? ¿Para quién?

Solo hay una verdad en el mundo, cada quien debe preocuparse por si mismo.

Y solo hay un final absoluto para todos, justos e injustos, buenos o malos, interesados o desinteresados, la muerte.

Verás, no importa si hemos sido la mejor persona del mundo o la peor, no importa si le diste dinero a la pordiosera de la esquina o no, eventualmente todos vamos a morir y lo único que “importara” es que hacen con los restos.

¿Qué es lo que importa al final?

Nada.

Odio sentirme de esta forma, recuerdo pensar que podía salvar al mundo, que podía hacer algo bueno con mi vida. No pedí nacer, odio haber nacido. Odio existir. Me arrepiento del momento de mi nacimiento porque sé que lo único que logré con eso fue joder la vida de otras personas y trato de corregir eso haciendo los mejores actos que pueda con el tiempo que tengo.

Y la vida solía ser buena cuando trataba de ser la mejor persona posible. Recuerdo cuando veía el mundo en blanco y negro, cuando existía un código moral y pensaba que todo podía solucionarse si uno actuaba bien.

Era un niño.

No veía el mundo como es. Veía el 3% del mundo, solo veía lo que quería ver.

Pero por más paradójico que suene, quisiera conocer a alguien que sea como yo solía ser.

Quisiera conocer a alguien que se ofenda con las cosas que ve día a día. Hay momentos en los que aún me lleno de ira y rabia ante “injusticias”, pero cada vez el discurso de “eso es normal” me ahoga más y más.

¿Quién dijo que lo normal estaba bien?

Quisiera conocer a alguien que me recordara lo que yo solía creer, lo que yo solía decir, ahora, por momentos me siento como uno más del montón, de aquellas personas que criticaba continuamente hace años.

Pero no voy a conocer a alguien así, ¿Verdad?

Sigo caminando hasta llegar a mi hogar, me hecho en mi cama y observo la pared.

El mundo es cruel. ¿Qué vas a hacer al respecto?

Continuo con mi lectura, aquel comic de misterio detectivesco que tanto me gusta.

“-¿Usted cree que ella debería cerrar la boca? Ella cree en algo. Yo creo...

-Seguro. Tú crees que hay tipos buenos y tipos malos. Lo correcto y lo incorrecto. Tú crees que si todos nos volvemos buenos y trabajamos por el bien mayor, todo será flores y campos soleados.

-Algo parecido, si.

-Bien, ese es un bonito sueño. Pero mira a tu alrededor, porque esta es la realidad

(Empieza a señalar a todos los hombres corruptos e inmorales a su alrededor, un hombre engañando a su mujer con otra, personas vendiendo droga a niños y demás. Luego de eso, salen a caminar)

-...Entendí el mensaje. Usted cree que no podemos combatirlos...que no podemos ganar. Pero yo no voy a cerrar los ojos a los problemas o escapar de ellos.

-¿Tú quieres hacer algo? ¿En verdad quieres hacer algo?

-No. Yo voy a hacer algo.”

Me gustaría pensar así. Me gustaría tener ese fuego dentro que me impulse a querer cambiar el mundo. Pero el mundo es cruel. ¿Qué hacer al respecto? ¿Ser cruel con el de vuelta?

No sé. No estoy seguro cual es la respuesta correcta, o si existe una respuesta correcta.

Personalmente, ya no me importa tanto. Viviré mi vida tranquila y libre de preocupaciones, sin tener el peso del mundo en mis hombros.

La realidad es moldeable, pero por ahora, no tengo ánimos de hacer mucho al respecto.

Tal vez mañana.

Tal vez mañana el mundo no sea tan cruel. O por lo menos, no sea una crueldad tan notoria.

Tal vez en ese momento me dé ganas de hacer algo al respecto.

Tal vez.

lunes, 17 de octubre de 2011

La Derrota


No sé por dónde empezar.

¿Tal vez por el inicio?

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Acaba de pasar el, probablemente, peor mes de mi vida.

No necesariamente por los hechos ocurridos en el transcurso del mes, sino por mi estado durante gran periodo de este.

Si tuviera que definirlo a grandes rasgos, usaría las siguientes palabras: Desesperación, estrés, paranoia, confusión, ira, tristeza. También hubo una gran cantidad de sobre análisis.

¿Eso es redundante? Creo que es redundante.

En definitiva, Superman hubiera estado decepcionado de mi este mes.

Simplemente…me encontré en un estado en el que no sabía qué hacer. Siempre he tenido esta obsesión con hacer lo correcto y lo moral, pero en el transcurso de este mes, las líneas se me hicieron borrosas.

“¿Qué es lo que haría Superman?”

“Haría lo correcto, diría la verdad y las cosas saldrían bien”

“Mira Jair…Superman es un pajero y el mundo no es como los comics”

Eso me comentó un compañero hace dos semanas. No es una mala persona, pero él admitiría no ser un modelo a seguir si decides ser “bueno y correcto”. Es un realista. Vive de acuerdo a sus propias reglas y no se disculpa por ellas, pero a mí me ha demostrado ser una buena persona que se preocupa por los demás.

Yo sé que él y muchas personas creen, y probablemente he dado buenas razones, de que todo lo que hablo, y escribo, acerca de la moral y hacer lo correcto es solo un discurso. No algo en lo que creo de verdad.

Y no es cierto.

Es una obsesión. Es un pensamiento que ha estado tan metido en mi cabeza durante los últimos cuatro años que simplemente ha pasado, para bien o para mal, a ser parte de mi. Cuando no hago lo “correcto” las cosas me tienden a ir mal, termino en conflicto conmigo mismo y obsesionado con una idea. Es casi como una enfermedad, una que estoy seguro podría conducirme a la muerte por el estrés que me produce.

Al final de todo, no es un discurso. No es mentira. No es una forma de querer sentirme superior a los demás. Me siento bien algunas veces por hacer lo correcto, es cierto. Pero también envidio bastante a mucha gente a mi alrededor que no se pasa el día cuestionándose todas sus acciones o pensamientos tratando de llevarlos al terreno filosófico.

Simplemente…quise ser el bueno de la historia. Después de todo lo que pasó con mi familia y los dramas escolares y universitarios, quise levantarme a la situación y tratar de ser una buena persona. Posiblemente llevé la obsesión con Superman y la moral un poco más lejos de lo recomendado, traté de ser un “policía de la moral” con la gente a mi alrededor.

Sencillamente, estoy harto. Es demasiado.

Juro que creí que podía marcar la diferencia. Creía que podía representar algo más, algo mejor de lo que hay pero…no es así. Solo soy un joven estúpido e idealista que tiene un problema psicológico y que probablemente tenga tendencias masoquistas.

Y ni siquiera ese es el único problema.

Ni siquiera puedo ayudar a las personas a mí alrededor. Solo sé lastimarlas. Terminé con mi enamorada y solo logré lastimarla. He sido cruel y extremadamente sarcástico con amigos cercanos y los he ofendido. He intentando acercarme demasiado a otras personas y solo logré hartarlas y que decidieran alejarse de mí. Veo los problemas de las personas a mí alrededor y siento que hago muy poco.

¿De qué me sirve ser un “buen tipo”, de que me sirve dar dinero a los mendigos, hablar de moral y las buenas acciones cuando no puedo hacer sentir mejor a mis amigos? ¿De qué me sirve todo eso si soy un pésimo amigo con las personas a mí alrededor?

Y voy a morir con esa indecisión. Alejandra dijo una vez que yo tenía un problema con ser feliz, que me auto saboteaba y me negaba a la oportunidad de felicidad. Y lo más probable es que tenga razón. Vivo tan obsesionado con la idea de hacer felices a otros que no me preocupo por mí mismo.

Y eso está mal. Pero peor aun es que me dé cuenta de eso y no haga nada para solucionarlo.

Además de eso, simplemente siento que no hago lo suficiente, que podría esforzarme más para ayudar a otras personas, que puedo hacer muchas cosas más para ser mejor.

Y creo que todo eso nace de mi obsesión con Superman.

Verán, durante los últimos años he defendido mi amor absoluto hacia Superman, porque para mí el personaje representa lo mejor que la raza humana puede ofrecer. Era un moralista de la vieja escuela, siempre hacía lo correcto, tenía un trabajo que ama, estaba casado con la mujer de sus sueños y los héroes deseaban ser como él. El público lo amaba. Tenía la vida perfecta.

Y capaz ese es el problema.

“Tal vez el personaje es demasiado perfecto. Porque puedo aspirar a ser como Superman. Puedo esperar tener algún día su código moral inquebrantable, puedo querer ser respetado por todos a mí alrededor y que me vean como un modelo a seguir. Pero la verdad es que, puedes querer ser como Superman, pero nunca podrás ser como él.”

Siempre había discutido este punto de vista. ¿Acaso no era mediocridad? ¿No es acaso resignarse a no ser lo suficientemente bueno y conformarse con algo menos?

Ahora entiendo un poco mejor que probablemente obsesionarse con las cosas no sea la mejor manera de llevar las cosas. No por el momento por lo menos.

Mi vida en los últimos años ha girado alrededor de tratar de ver que es lo correcto e incorrecto en el mundo y tratar de cambiar las cosas a mi alrededor, tratar de hacer lo mejor posible todos los días de mi vida. Pero últimamente esto me ha traido estrés y problemas, por lo cual que creo es momento de dejar un poco de esto atrás.

No me volveré un amoral, ni haré cosas que considere incorrectas, tampoco dejarán de importarme los demás ni nada por el estilo. Solo trataré de dejar de obsesionarme (tanto) con el tema de la verdad, justicia y demás.

Por ahora, por lo menos.

Al principio pensé que eso debería significar cerrar el blog. (Y soy consciente que debe ser la cuarta vez que mencionó esta idea en mis escritos. ¿Qué puedo decir? Tengo mucho tiempo libre y tiendo a sobre pensar las cosas)

Pero he decidido en contra de eso. La verdad es que me gusta escribir en este espacio, me gusta poner mis pensamientos en escrito. Lo que no me gusta mucho es el estilo medio serio, lleno de sermones, en los que caía repetidas veces. Así que trataré de aligerar un poco eso.

Aún habrá espacio para la introspección y escritos sobre todos los temas que usualmente se trataban aquí, solo que, con suerte, serán en menor cantidad y más espaciados entre ellos.

Así que, no es que dejaré de escribir sobre el estado del mundo (de hecho, el siguiente post tratará sobre eso, aunque inspirado un poco por las viejas películas noir, veremos que tal me sale ese experimento) sino que probaraé otros estilos tambien, tal vez un poco de comedia a veces o simplemente hechos curiosos. Trataré de relajar el blog y a mi mismo.

Veremos qué es lo que depara el futuro, espero que sea interesante y digno de contar.

Saludos.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Viernes de Flashpoint

Historia 1: Alejandra Catter


Historia 2: Ale "drama" Guillen

-No puedo creer que hayas logrado arrastrarme hasta aqui

Jair no podia parar de presentar sus quejas en contra de su mejor amiga Aledrama mientras el ruido del lugar hacia que el sonido de su voz casi desapareciera, y su molestia solo se incrementara mientras ella reia casi burlonamente por la situacion.

Logicamente, ella estaba en su zona de confort, claro, no era la primera vez que estaba ahi, de hecho ya habia venido algunas veces al lugar, asi que no era nada nuevo, sin embargo ni por un millon de dolares hubiera faltado ese dia, tenia el deber de presenciar el experimento social que estaba ocurriendo frente a sus ojos.

-En serio creo que estas sobrereaccionando, no es tan malo, osea, solo es una discoteca- Le dijo ella entre risas

-Estamos en la mismisima boca del infierno! en lugares como estos es donde suceden la mayoria de los pecados capitales! como rayos esperas que no sobrereaccione? - Contesto empezando a ofuscarse, pero era tarde, ella ya no lo escuchaba, estaba distraida hablando con sus amigas por celular...

Si no fuera por su orgullo no hubiera aceptado el reto que le había hecho Dayanne, amiga de Aledrama, pero ya ven, se encontraba en este lugar perdiendo el tiempo observando toqueteos indecentes y bailes que debian ser penalizados por la ley por ir en contra del orden publico solo por tratar de mantener su honor.

-Genial...-Suspiro

-Vamos Jair, exageras - Le contesto su fiel amigo Jose Jesus, mas bien, Guevara, como solia llamarle.

-Pudrete Guevara...-Le contesto.

-Ya vi a Dayanne y Joseline, vamos – Dijo Aledrama emocionada, y empezo a abrirse paso entre la multitud con su vaso de cubalibre levantado por encima de su cabeza mientras le pasaba la voz a sus amigos.

Al ver a la cantidad de gente que su amiga comenzaba a saludar se comenzó a replantear la idea de quedarse en el lugar; pero aun pisoteando su orgullo no tenia el dinero para pagar un taxi hasta su casa, asi que resignado empezó a dirigirse a su "inminente cita con el destino".

-Guevara, vamos avanzando – Volteo la mirada hacia la barra donde su amigo se encontraba pagando un vaso de gaseosa ante la extrañada mirada del bartender.

-Seguro que no quieres que lo haga cuba libre?-

-Asi estoy bien, no se preocupe- Le contesto el chico y mientras cogia su vaso le dio las gracias y se dirigio junto a su amigo.

Avanzaron entre la gente y llegaron a la mesa en la cual se reunian los amigos de Aledrama, quienes conversaban con cervezas en mano.

Decidio que era mejor pasar desapercibido, asi que se mantuvo callado mirando su vaso con gaseosa mientras pensaba en superman, hasta que una mano frente a el lo trajo a la realidad.

-Que pasa?-dijo

-Son 2.50 por cabeza para el trago-le dijo un muchacho del grupo

-Yo no tomo-Le contesto, y el chico que tenia en frente lo miro entre incomodidad y desafío

-Brother no seas asi, ya sacamos los calculos pes, solo son dos china -Jair tambien lo miro desafiante, no iba a ceder, no tenia porque pagar algo que ni iba a consumir, y el acido empezó a formarse en sus boca mientras pensaba en lo que iba a contestar.

-Yo lo pongo, no hay problema- Dijo Guevara interrumpiendo sus pensamientos y extendio una moneda de 5 soles al muchacho.

Los siguientes minutos se mantuvieron en tensión para él, pese a que todos los demas habian vuelto a conversar normalmente, sentia que de alguna forma estaba siendo excluido, y en lo que el filosofaba al respecto el chico que se había ido a comprar las bebidas regreso con dos jarras de "algo", y al poco tiempo ya casi todos en la mesa estaban borrachos.

-Hay que jugar a la botella!- Fue la sugerencia de una de las chicas sentadas frente a ellos, seguido de frases de aprobación, y vio como empezaba el juego. Cogieron una de las botellas de cerveza vacías y la giraron hasta que esta quedo entre un chico y una chica y vio como ellos se acercaban y... entro en pánico, y con la mirada empezó a buscar la forma de escape más próxima, y miro su vaso ahora vacío.

-Guevara, acompañame, vamos a comprar gaseosa - Su amigo lo miro con expresión de “finalmente” y rápidamente se excuso para retirarse con él.

-Eso fue completamente incomodo-dijo su amigo cuando ya se encontraban en la barra

-No lo había notado- le contesto con sarcasmo en su voz, y luego de pedir sus gaseosas -ante una nueva mirada de reproche por parte del barman- se quedaron sentados tratando de matar el tiempo, pero poco a poco los temas de conversación comenzaron a escacear, y de pronto la pregunta que le haria su amigo lo golpeo cuando estaba bebiendo de su vaso.

-Hey y si sacamos a alguna chica a bailar?- fue la inocente pregunta de su amigo la que hizo que se atragantara, y comenzo a toser incontrolablemente

-Sacar a bailar a alguien dices? La gaseosa te congelo el cerebro o que?- le dijo mientras trataba de recuperar la compostura

-Ahhh..que es lo peor que podria pasar?

-Mi autoestima esta demasiado baja ya como para pisotearla más, si quieres anda tu, yo no quiero que me recuerden el porque hasta ahora nunca he tenido novia.

Guevara lo miro con cara de exasperacion y se levanto de su asiento, y con un "no voy a quedarme sin hacer nada aquí" partió en lo que Jair consideraba que seria una busqueda poco fructifera, pero algo raro pasó.

No supo realmente qué habia sucedido; en un momento, Guevara avanzaba hacia el tumulto de personas bailando y de la nada dos mujeres que salian conversando de entre la gente lo miraron yde pronto corrian hacia donde estaba su amigo,y lo ultimo que pudo ver es que lo jalaban de sus manos hacia las profundidades de la pista de baile, mientras Guevara le gritaba "Jair...!"dejandolo boquiabierto y casi con miedo.

-Fue como National Geographic - Penso en voz alta

-Como dos gallinazos hacia carroña...- Miro a su costado y ahi habia una chica, de baja estatura, y por la risa que le siguio a su propio chiste penso que probablemente estaba un poco subida de tragos.

Se tenso un poco mientras se sentía observado por ese par de ojos que lo miraban fijamente, a la expectativa de alguna reacción que el no planeaba darle.

-Alejandra, 20 años, 18 de marzo, Universidad Catolica, Actuación, bailamos?- le pregunto ella.

-Eh…no gracias, no se bailar-La miro a la expectativa de que diera la vuelta y se marchara, pero ella solo lo tomo del brazo y con un “Oh dios, esa cancion!” lo agarro del brazo y empezo a tirar de él.

-Sera que nadie me escucha aqui? - Se pregunto a si mismo mientras era basicamente arrastrado por la chica hacia la pista de baile, y de pronto se sintió como la carroña.

Confundido, parado entre la multitud se dio cuenta de que realmente no sabía que hacer, asi que improvizando empezó a moverse, y de pronto sintio un pisotón en su pie.

-Sorry sorry sorry sorry!-le dijo ella, y el la trato de tranquilizar, diciendole que probablemente habia sido culpa de él, por su inexperiencia, asi que siguieron bailando....

Dolor, es la unica palabra que se le venia a la mente luego de dos canciones, era la quinta vez que la chica le pisaba el pie, no solo era torpe, sino que su forma de bailar era exageradamente tosca.

Aledrama y sus amigas iban a verselas negras el día de mañana. “Ay vas a ver que te divertiras, si Jair va a ser bravazo. Bravazo mis polainas” – refunfuñaba aun en sus pensamientos Y la canción cambió. -Esa es mi canción favorita!- la escucho decir, y con esas palabras empezó a sudar frío, esa chica lo estaba matando con sus bailes exoticos...y no de una forma positiva.

Para su suerte, una mano toco sus hombros, y cuando volteo se encontro cara a cara con un chico de apariencia atletica. - Puedo bailar con ella? - Le pregunto, y, él, agradeciendole al karma, le cedio el permiso casi inconcientemente. -Hey!- escucho que ella lo llamo, pero el prefirió hacerse el tonto, era mejor irse antes de que lo obligara a seguir bailando.

Cuando se sentó miro a la pareja a lo lejos, ella lo estaba mirando, parecia que trataba de decirle algo, pero no sabia entender que, hasta que vio como ella trataba de alejar al muchacho con el que hablaba, parecia nerviosa. Y recien noto la mano del muchacho agarrandola, esa definitivamente no era la espalda de ella.

Ahora que debia hacer? no estaba preparado para este tipo de situaciones. Penso en irse del lugar, y olvidar el asunto, pero no seria lo correcto, Superman habria ido hacia el muchacho y hubiera impuesto orden, así que decidido se dirigio hacia la pareja. Le toco el hombro al chico y lo miro.

-Disculpa, creo que estas molestandola- Trató de sonar lo mas imponente posible.

-Andate a joder a otro lado brother- Y ahi murio toda la decision que tenía y considero seriamente el retirarse, pero se recompuso, no iba a salir corriendo, asi que tomo valor.

-Ya, en serio, no la estas mirando o que?-Volvio a decirle, y ahora si captando la atencion del otro chico, que fastidiado le dio un empujon que casi lo deja en el suelo.

- Quieres joder, ahora ven pues-

-Oye imbécil, que te pasa? -Dijo Alejandra, y agarrandolo del brazo empezaron a retirarse, pero el chico lo agarro del hombro y ,Jair,por reflejo, solto un golpe hacia el rostro del sujeto, dejandolo atontado. Sin terminar de comprender que había hecho, empezo a alejarse rapidamente, siendo seguido por la chica.

Mientras avanzaba por entre la gente pudo ver a Aledrama bailando con una de sus amigas, estaba tomada, no habia duda, y se acerco a paso rapido hacia ella.

-Aledrama, nos vamos, AHORA- Aledrama lo miro, y luego la miro a ella, sonrio, pero no dijo nada

-Te he dicho que eres mi mejor amigo?

-No hay tiempo para eso, un chico esta buscandome para matarme, tenemos que irnos YA, hay que buscar a Guevara- le dijo

-Aledrama, soy Alejandra - se presento la chica, dandole la mano a su amiga.

-Y tu que haces aqui? No tienes amigos con quien estar o algo? - Dijo Jair mirando a la desconocida fastidiado, le urgía irse y el estrés le estaba causando un tic en el ojo.

-Jair no seas cruel! - le dijo Aledrama, y simplemente empezaron a buscar a su amigo, mientras las dos chicas conversaban entre ellas, parecían llevarse bien.

Al poco tiempo de emprender la busqueda encontraron a Guevara. Estaba sentado en un sillon, parecia tomado, y se encontraba rodeado de chicas, aunque Jair no estaba seguro, todas vestian de forma estrafalaria, y actuaban de forma muy exagerada. Parecia que su amigo fuera una especie de Dios para estas chicas, pues todas lo miraban casi con adoración. Esa imagen lo descolocó por un momento, pero recobrando la compostura le paso la voz para irse.

-Bueno, me tengo que ir- Dijo Guevara

-No te vayas -dijo una

-Si, quedate, yo te llevo de regreso a tu casa

-No, yo lo llevo!

-Chicas, no puedo, en serio, nos vemos otro dia - se despidio su amigo, y se retiraron del lugar.

Mientras caminaban hacia la salida se despidieron de Alejandra, quien se encontro sus amigos, y ya luego en el taxi de regreso a sus casas Jair aprovecho para contarle a sus amigos su encuentro del tercer tipo con la peculiar chica y todo lo que habia sucedido con el muchacho abusador, lo cual solo trajo risas y burlas por parte de ellos.

-Aaaala, que salado estuviste hoy, bueno, la verdad es que todo esto no te hubiera pasado si me hubieras hecho caso y hubieras venido conmigo a buscar alguien para bailar- dijo Guevara con suficiencia

-Guevara,no se realmente como decirte esto, pero creo que las chicas con las que estuviste en realidad no eran chicas...- Le dijo

-QUE?!

Y mientras el taxi se alejaba se dio fin a ese día de locos.

Lunes por la mañana, y era la primera clase del ciclo para Jair y Aledrama, quienes se habian inscrito en el mismo curso. El día de la discoteca habia sido olvidado, bueno en realidad no, de hecho, ya habian pasado dos meses desde aquel suceso, y pese a esto su amiga se dedicaba a recordarle lo sucedido cada cierto tiempo, parecia que se habia propuesto nunca dejarselo olvidar.

-Acabo de acordarme de la vez que fuiste a la discoteca con nosotras, todavia me rio cuando me acuerdo jaja

-No de nuevo Aledrama...-Le dijo con cansancio

-Es que ese sabado fue demasiado epico, es como si todo se hubiera confabulado para formar la epitome de los sabados por la noche, osea, fue EL día, fue tan dramatico-le dijo ella entre risas y emocion contenida

-Honestamente no se lo que sucedio, pero prefiero olvidarlo, y ni se lo menciones a Guevara.

Mientras hablaban, Jair inconcientemente desvió la mirada hacia la puerta y la vio entrar, a Alejandra, la chica de aquel sábado. Ella lo vio de vuelta, y sonriente se acerco a ellos.

-Aledrama! chico del que todavia no se tu nombre! No me digan que estudian aqui? bueno, que digo, claro que estudian aqui!

-Oh demonios... -maldijo por lo bajo

-Este va a ser un ciclo genial- dijo Aledrama con emocion, y podría decir más pero el resto es historia....



2009-2

- ¿Ya tienes tu horario? Cuando lo hagas, me lo pasas – le dije por Messenger.

- Ehh, en verdad drama, no soy mucho de dar horarios, como que me gusta tener mi privacidad o que la gente no sepa donde paro.

Cada vez que pensaba que ya era amiga de Jair, me salía con alguna respuesta por el estilo, “somos compañeros, no amigos”. Esa denominación me hacía difícil confiar en él debido a que no sabía si podía guardar las cosas que le contaba. El año pasado le había dicho algo a un amigo que casi me hizo perder su amistad completamente, así que tenía mis reservas. Sin embargo, lo veía cambiado y él mismo decía que ya no era la persona que era antes.

- Eh ok, está bien. Bueno, pero fácil podrías decirme los cursos para recomendarte algunos profes – le dije.

- Ya, llevo ecología... – dijo Jair dubitativamente

- ¿Llevas narrativa?

- Ya lo llevé

- ¿Con quién?

- García

- ¿Y qué tal?- le pregunté-. Porque me iba a meter con él pero hay gente que lo adora y hay gente que lo odia.

- A mí me encantó ese curso, de hecho si es que te metes, podría colarme a algunas clases.

- Ya paja, oye ¿y ecología?

- Con Tavares, no he oído mucho del profe pero me cuadra en el horario.

- Mmm creo que puedo cambiar un curso y meterme con tu profe a ese curso.

- Ehh ok, paja

Aquel curso también lo llevaríamos con Brenda, una amiga que había conocido en el primer ciclo de la universidad y solía llevar cursos con ella. Los tres nos sentábamos a la mitad de la clase, no muy cerca del profesor como para participar pero no muy lejos como parezca que somos vagos. Jair llegaba a veces tarde a la clase del miércoles porque empezaba a las 8am, pero llegaba con normalidad a las de las 10am del viernes.

- No te olvides de llegar el miércoles temprano – le dije por Messenger un lunes -. Es el día que tenemos que escoger gente para los grupos.

- ¿No pueden hacerlo sin mí?

- Sí, claro, estoy segura que el profe estará contento cuando le diga que tenemos un integrante que está en el grupo pero simplemente no quiere venir.

- Ok, está bien, ¿Cuántos más tenemos que escoger?

- Dos más, son cinco por grupo.

Aquel día Jair llego temprano a clase de Ecología. Ni él ni yo éramos muy sociales por lo que se nos iba a ser difícil escoger a alguien random para el trabajo en grupo, así que le dejamos la tarea a Brenda. Ella llamo a una chica un poco más alta que yo (lo cual en realidad, no es muy difícil de serlo) y un chico más o menos de mi tamaño (lo cual es difícil de ser), ella se llamaba Alejandra también y el Erick. Solíamos hacer bromas sobre Erick debido a su obvia homosexualidad, también estaba en una clase de narrativa y el chico podría llegar a ser algo molestoso, de esos tipos know it all que levantan la mano para decir cualquier sonsera. Alejandra, en cambio, era buena gente, tranquila aunque un poco random. Sí, Jair le decía random, es una cualidad algo extraña pero creo que la podía identificar.

(Disculpen por la interrupción, este en un momento técnico en la creación de la historia)

- Ok, aledrama, estás haciendo un horrible trabajando contando la historia.

- ¡Oye!

- ¿Qué? ¡Es la verdad!

- Entonces hazlo tú.

- Ehhh ok, mira yo cuento lo que sigue y tú terminas con el final, ¿te parece?

- Ya, ya, está bien.

(Por razones técnicas, Jair seguirá contando la historia)

Hola a todos, soy Jair y debido a que aledrama le está poniendo demasiado drama a la historia (¿quién lo pensaría, verdad?) voy a seguir continuando con la narración desde mi punto de vista. La situación es que para final del ciclo 2009 – 2, Drama, Brenda y Alejandra se habían vuelto patas y a Aledrama le pareció una buena idea llevarlas a una reunión en la casa de uno de nuestros amigos del colegio, la cual sería días después de terminar las clases. Claro, no tuvo ninguna consideración que días después era mi cumpleaños y que si Alejandra iba a esa reunión, probablemente no le darían permiso si es que yo la quería invitar a mi casa. No que la quisiera invitar con motivos ocultos, si no que me caía bien y habíamos desarrollado un buen lazo. Con decirles que una vez nos quedamos charlando por teléfono hasta las 6am y después su hermana tuvo que mandarla a dormir. Creo que es por eso que a su hermana no le caigo muy bien. De hecho, creo q me odia. Ya, sigo con la historia. Aledrama me conto que Alejandra le preguntó si yo iría a la reunión de Mateo, el amigo del cole que siempre hacia reuniones a fin de año, pero le dijo que no, que yo no era de ir mucho a reuniones (aparte de cómo no tomo, casi nunca me invitan).

Así que Alejandra fue a la reunión. Miren, no les voy a mentir, para ese tiempo ya me gustaba pero no quería hacer ni decir nada hasta estar seguro. Tampoco era que creyera que iba a pasar algo. Yo ya me había adecuado a la idea de no tener enamorada y no casarme, y no parecía el fin del mundo. Sin embargo; creo que empezaba a sentir algo fuerte, por lo que momentos de duda me aquejaban. No tengo que mencionar que el hecho que Aledrama llevara a la chica que me gustaba a una reunión donde muchos de los del cole iban a estar ebrios y más que dispuestos a gilearla, me molestaba. Pero no le había contado nada a nadie, por lo que no podía en realidad enojarme con alguien. Después de mucho meditarlo, decidí contarle a Aledrama. Una tarde, días antes de la reunión, mientras paseaba a Zeta, le mencioné el tema.

- Eh Drama, creo que tengo que contarte algo

- Suena serio…

- No, no lo es, ehh en verdad un poco – vacilé durante unos segundos-. No, olvídalo.

Hace algún tiempo de que no le contaba a nadie sobre este tipo de cosas y creo que me era complicado decirlas. No es que no confiara en Aledrama, mas no quería parecer vulnerable y un chico emo que se va quejando porque las cosas no van como él quiere. Sin embargo, necesitaba alguien que me ayudara a hacer algo. No soy del tipo de chico que gilea. De hecho mi frase es no gileo, no tomo ni bailo pegadito. Así que es entendible que no supiera qué diablos hacer para intentar estar con alguien, mis amigos (si es que podría llamarlos así) sí sabían, o al menos lo intentaban y estoy seguro que intentarían gilearse a Alejandra en la reunión. Después de continuas divagaciones en mi cabeza, tanto que parecía que hasta Zeta notaba mi preocupación decidí, contárselo a Aledrama.

- Ya, el problema es que… ¿te acuerdas de Alejandra?

- ¿Si me acuerdo? What the hell, ¿no estábamos todos en clase de Ecología y no te estoy contando que fuimos a la reunión ayer?

- ¿Qué? ¿Cómo que a la reunión de ayer? –dije completamente perplejo. Aparentemente todo el tiempo que divagaba en mi mente, teniendo conversaciones en mi mente tipo JD de Scrubs, me había impedido escuchar información importante. Espera, si yo soy JD, ¿eso hace a Guevara Turk? Raro ¿Isaac? Más raro aún. Nota mental: Buscar un Turk. Zeta es el perro congelado jajá, bravazo. ¿Ven? Lo volví a hacer otra vez, retomaré la conversación.

- La reunión de la que te hablaba se cambió de fecha y fue ayer. Te estoy diciendo, aunque parece que no me has escuchado nada, que Miguel se intentó gilear a Alejandra pero no le funcionó. Sabes cómo es Miguel, nunca es bueno para ese tipo de cosas. Aunque Franco si logro sacarle el número y si no tengo mal entendido, saldrán esta noche.

No tengo que explicar que el mundo se me vino abajo en esos momentos, estoy seguro que cualquier persona que esté leyendo esto en algún momento en su vida ha tenido esa sensación y si no la ha tenido, créeme que la tendrás. Sin duda el gusto me había durado un buen tiempo pero cualquier posibilidad de que algo en realidad pasara parecía derrumbarse en estos momentos.

Los días siguientes fueron algo deprimentes. No quería hablar con mucha gente y me dedicaba a leer comics para distraerme un poco. Me quedaba con mis pijamas hasta tarde, prefería no salir de la cama a menos que fuera estrictamente necesario. Empecé a escribir un poco, siguiendo el consejo de que si quieres olvidar a una chica, es mejor convertirla en literatura.

(Momento técnico en la narración otra vez)

- Jair, ¿puedo seguir yo contando la historia?

- ¿Por qué?

- Porque me pediste que lo contara pero tú estás haciendo todo el trabajo

- ¡Pero viene lo más importante!

- Ajá, el final, por eso al menos tengo que escribir algo

- Ya, ya, continua

(La narración continua a cargo de Aledrama, sí, otra vez)

Hola, soy Aledrama otra vez. Aparentemente la salida entre Franco y Alejandra no había funcionado debido a que a Alejandra le gustaba alguien más. Desde ya hace un mes atrás Ale me había contado que le gustaba Jair pero me hizo prometer que no diría nada al respecto, así que mantuve mi palabra y no lo hice. Además Jair tenía toda una idea de que nunca se iba a casar y que el matrimonio no era para el por lo que pensé que de repente contándole, complicaría más la situación. En alguna oportunidad me había percatado que Jair también parecía hacer recíprocos los sentimientos de Alejandra e incluso los he molestado en más de una ocasión, sin embargo, él decía que sólo era su amiga por lo que no ahondé más en el tema.

Días después de la salida de Franco y Alejandra, volví a ver a Jair. Parecía medio alicaído e incluso pensé que podría estar enfermo, lo cual es raro porque, ¿quién se enferma en el verano? Para animarlo un poco y distraerlo, decidí contarle sobre la salida de Franco y Alejandra.

- Bueno, la cosa es que salieron el lunes y...

- Drama, creo que es mejor que no me cuentes sobre ellos.

- ¿Por qué? – le pregunté un poco confundida.

- Mira, es que yo siento algo por Alejandra y normal que esté con Franco, fácil son felices y todo. Tampoco estoy enojado de que lo hayas presentado pero prefiero no saber de ellos ni cómo va su relación.

- Wait, what? Habías dicho que no te gustaba Alejandra, eres un tonto –le dije casi gritándole.

- Oh gracias, way to kick someone when he’s down

- No, no es eso, es que a Alejandra también le gustas, aunque me dijo que no te lo dijera y lo acabo de fregar todo pero creo que es por una buena causa.

- WHAT THE HELL!! ¿Y no me lo contaste todo este tiempo? ¿Información tan importante?

- Es que me dijo que no te lo dijera…

- ¿Crees que sea muy tarde para hacer algo? Seguro me odia – me dijo Jair entre una rara mezcla de preocupado y feliz.

- Nada que ver, incluso se siente un poco mal por haber salido con Franco. Él también está un poco deprimido porque pensó que las cosas le saldrían mejor, pero no creo que era el chico indicado para ella. Me dijo para salir a tomar con su ex uno de estos días, seguro va a intentar regresar con ella.

- Oh bueno, pobre Franco pero en otras noticias, yei para mí, aunque por si acaso de parte de mí deséale suerte con su ex, como para que no se moleste conmigo. Diablos, creo que le debo decir algo a Alejandra antes que me vuelva a pasar algo parecido, fácil este fin de semana.

Lo demás es historia. Jair y Alejandra salieron ese fin de semana y después de que pasaron un genial día, Jair se le declaró y empezaron una relación. Hasta ahora siguen juntos, nunca Jair me contó mucho sobre ese día así que en realidad no les puedo contar mucho al respecto. Yo salí con Franco y su ex ese día y tomé, así que fue un buen día para mí también. Demonios, sueno como una alcohólica. De alguna manera, quiero pensar que ayudé un poco a que estuvieran juntos, pero por alguna sensación siento que en un universo paralelo ellos hubieran estado más rápido sin drama en sus vidas.