martes, 19 de abril de 2011

Cuando sea mayor...


“Asiento reservado por favor”

Una señora de 50 años sube al micro (bus), la chica que se encuentra en el asiento delantero al mío empieza a ver a los alrededores, la señora sube pero encuentra otro asiento despejado, la chica continúa leyendo sus papeles.

Un documento legal por lo que puedo ver desde mi propio asiento.

La chica no tiene más de 25 años, tiene lentes, un polo rosado y en su regazo descansa una cartera, no más grande que mi mochila y por lo visto no más pesada. El micro continúa con su recorrido cuando mi mirada se posa en un señor que va parado al lado de la chica sentada.

Un anciano, casi ya sin pelo, manos venosas y agarrándose con una sola mano de la baranda, con la otra coge firmemente un cuaderno negro.

Veo a la chica, continúa leyendo sus papeles.

Veo a mi izquierda, un señor con un severo problema de sobrepeso lee su diario, ajeno a un problema que ocurre en su cara.

Me veo a mi mismo, acurrucado en mi pequeño lugar, mis piernas me duelen de lo aplastado que estoy. No me importa. Empiezo a meter mis papeles en mi mochila para pararme y cederle mi asiento, lo poco que hay de él, al anciano.

Recuerdo el día anterior.

Alejandra se encontraba sentada en el micro, yo parado ya que le había cedido el asiento a una señora que estaba yendo de pie. Nos encontramos conversando cuando notó que a mi lado se encuentra un señor de la tercera edad. Veo a mí alrededor, 10 minutos para llegar a nuestro destino.

Considero pedirle a Alejandra que se parara y le ceda el asiento al señor. No lo hago. Me siento culpable de alguna forma.

Una señora menor de 40 años está a mi izquierda, me escucha decir que pronto bajaremos y se pega a mi lado intentando empujarme para quedarse con el asiento de Alejandra. Veo al señor, a su derecha, una chica de 28 años , vestida con casaca de cuero y exageradamente maquillada, empieza a moverse con intención de ganarle el asiento a la señora, ninguna de las dos se da cuenta de quien tienen al medio. El señor de mi diestra parece resignado a seguir parado.

Decido poner mi brazo izquierdo de tal forma que impido el movimiento de la señora, le tocó el hombro al hombre:

“Señor, cuando ella baje, usted tome su asiento”

Sorprendido, asiente la cabeza. Mi enamorada se para y el hombre se sienta. La chica que había estado a su lado me dirige numerosas miradas, aunque no puedo determinar su significado.

Vuelvo al presente, el anciano sigue parado y nadie hace nada al respecto.

“Pasaje por favor” Escucho al cobrador decir mientras estira su mano hacia mí.

Recuerdo que me dijo mi madre cuando le comenté la anécdota del día anterior

“En mi caso, yo le digo al cobrador que vea lo del asiento reservado, que la gente no se pase tampoco”

Mientras le entrego el dinero y le digo mi destino le digo:

“Pide un asiento para el señor también”

Inmediatamente la chica de rosado voltea su cara, me mira con el ceño fruncido, como diciendo “Párate tú pues” Y capaz tenia razón, capaz debí pararme yo y no haber dicho nada.

Pero creo que prefiero decir algo y molestar a una persona que seguir incitando un comportamiento incorrecto, eventualmente se fastidiara tanto que dejara de hacerlo es mi razonamiento.

El cobrador dice en voz alta que alguien le ceda el sitio al señor, y luego le dice a la chica que ceda el asiento, esta después de todo, en el asiento reservado.

“Yo tengo un bolso y soy mujer, él es hombre” es la respuesta fuerte y clara de la muchacha, el cobrador parece retractarse y me da una mirada como diciendo “Tú me metiste en esto”

Yo perplejo notó que al lado de la chica hay un cartel que cita: “Mírame, estas en mi asiento. Art. 12- Ley N° 27050”

Curioso, está estudiando leyes pero no parece respetarlas.

El hombre de mi izquierda se para y le da su asiento al señor, no sin antes recriminarle al cobrador lo del asiento reservado. “Es una ley” dice al final.

La chica se arregla el cabello y continúa con su lectura.

El señor se sienta a mi lado y me sonríe, tiene una mueca que parece indicar que no quería molestar a nadie.

“Que daño” digo yo en voz alta. La chica vuelve a voltear y me dirige otra dura mirada.

A mí me importa un comino.

Me quedo en mi sitio pensando. “¿Hice lo correcto?”

Volteó a ver al anciano.

-Disculpe, ¿puedo hacerle una pregunta?

-Claro joven – responde él con otra amable sonrisa.

-¿Qué edad tiene?- Su mirada es de sorpresa, como no esperando esa pregunta. Le miento diciendo que es para un trabajo de periodismo.

-¿Yo? Tengo 70 años joven.

Le preguntó hasta donde va y me responde, esa dirección está por mi universidad, a más de una hora de viaje. Ambos escuchamos cuando la chica de rosado paga su pasaje, ella también va a mi universidad.

Mientras continuo viajando y cruzando algunas palabras con el hombre a mi lado recuerdo la conversación que había tenido con mi hermano ayer cuando le conté todo lo que había pasado en el micro.

“Te complicas demasiado la vida. Yo en tu lugar me hubiera ido nomás, que se peleen por el asiento, no es mi problema”

“¿Me complico la vida porque me aseguró que un señor de la tercera edad no viaje parado por dios sabe cuánto tiempo?” respondo con cierto grado de molestia.

“No es tu problema al fin y al cabo, ¿Por qué tienes que meterte? ¿Por qué complicarte tu solito las cosas?”

“Por qué es lo correcto”

Existe el bien y el mal en este mundo. Y diferenciarlos, no es difícil.

“¿Acaso a ti te gustaría que cuando tengas esa edad tengas que ir parado porque gente no tiene valores ni respeto? ¿O porque una señora de 40 cree que por ser mujer y ser un poco mayor merece trato especial mientras un hombre de tercera edad, solo por ser hombre, no lo merece?”

Mi hermano me mira aburrido y responde

“Cuando yo tenga esa edad, no viajaré en micro”

“¿Eso hace que las personas que lo hacen se lo merezcan?”

“Te dije como hubiera actuado yo, pero lo que tú hiciste es lo correcto” Se pone sus audífonos y sigue con sus videojuegos.

Todavía pienso en esas palabras y no puedo evitar preguntarme… ¿es que mi hermano, al igual que las chicas de las que he hablado, no sabe diferenciar entre lo correcto e incorrecto o es que sabe la diferencia pero simplemente no le importa?

martes, 12 de abril de 2011

¿El Villano De La Historia?


Nota: Realmente planeaba subir otro texto hoy día, pero creo que en vista de una surgente popularidad del post anterior debería referirme a este y dar mi oportunidad de explicar porque pienso diferente a mi hermano…veamos, si dejamos que el héroe de la historia hable, también hagámoslo con el villano.

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“¿Te salió el tiro por la culata, no?” es lo que mi hermano preguntó luego de ver las respuestas de su texto, luego de eso empezó a divagar acerca de cómo planeaba empezar un blog por su cuenta, de cómo se había demostrado por vez definitiva que él no era el malo, sino era el “normal”, el “capo”

Mi idea de responder al post de mi hermano se originó por el comentario que este hizo, ya que desde el principio, incluso antes de subir el texto, había decidido no hacer mucho alboroto al respecto, dejar que él explique sus ideas y normal, pero es lo que es, entonces, creo yo, debo aclarar un poco las cosas.

Como tantas veces, estoy aquí no para convencer, sino explicar un poco mi punto de vista de las cosas:

“Jair cree que soy una basura, cree que soy malo, vengativo, hipócrita, déspota, maldito, …ósea…un HIJO DE PUTA (con el respeto de mi madre); bueno, la verdad no lo culpo, a veces sin querer le he dado a entender eso, y sí, en realidad tengo un poco de cada cosa, solo un poco, ya que pienso que para triunfar en la vida no solo se requiere ser bueno en lo que haces, sino ser recontra ambicioso, jodido, perseverante, y si es posible sacar a los demás del camino, ya que ellos no dudarán en sacarte, por eso y muchas cosas más, Jair cree q soy una basura.”

Creo que en este punto le doy la razón a mi hermano, es cierto que mucha gente no va a dudar en sacarte del camino, en joderte la vida para su beneficio, pero no creo que esto justifique que uno actué de la misma forma. Tal vez estoy siendo ridículo o inmaduro. Capaz me niego a ver la realidad como se presenta, pero yo no creo en que solo porque a mí me hacen mal yo deba devolver. Yo no podría vivir con una filosofía de “golpear antes que me golpeen” porque en realidad crearías una paradoja, yo saco a alguien del camino antes que me saquen, pero al hacer esto me vuelvo una de las personas de las que estoy tratando de protegerme. Al fin y al cabo, estas luchando contra ti mismo, contra la clase de persona que eres y asumes el resto es. No digo que el resto del mundo sea inocente, no digo que no existan personas que trataran de joderte la existencia…solo digo que yo, solo yo, no puedo vivir con la filosofía de “te jodo porque tú tienes la capacidad de joderme en algún momento”. No gracias. Así no fui criado, esa no es la clase de persona que quiero ser, no quiero ser uno más del montón y no quiero apoyar a un miedo que forma personalidades.

Ø Un pirañita sube al micro a pedir plata:

Jair.- Le da plata

Yo.- No le doy plata, pero le digo TRABAJA, ¡¡¡¡aunque sea de choro pero trabaja!!!! . Pienso que al vago, a los que piden limosnas, si les das algo de dinero, se acostumbran y van a seguir en lo mismo, por lo que no progresarían ni buscarían trabajo.

Para empezar, incitar a una persona a que trabaje de ladrón no me parece la propuesta más inteligente en el mundo, pero bueno.

A los limosneros, podría ser que suceda lo que dice mi hermano. Que me estafen. Que me estén robando. Timando. Agarrando de idiota. De crédulo. Pero la verdad es, que estoy orgulloso de ser así. Entra una persona con una bolsa de dulces, o tocando música en las calles y la mayoría de gente creé que es lo mismo que darle dinero a un limosnero, pues yo creo que no. Le doy dinero a un limosnero y a una persona que viene con una bolsa de caramelos o con un instrumento musical haciendo música en las calles. Y lo hago orgulloso. Me duele a veces, pero luego lo hago bien. Lo más probable es que me estén estafando la mayoría de veces cuando escucho a alguien contándome una historia triste, no lo niego. ¿Pero qué pasa si en una de esas cientos de veces que estoy dando una propina (porque nadie se muere por darle 50 céntimos a nadie) acierto y le doy a una persona necesitad?

Capaz para otros eso no justifique el siempre estar dispuesto a ayudar a esta gente, pero esa es razón suficiente para mí. Porque aún si me equivoco 99 veces, puedo acertar 1 de ellas. Aun si en toda mi vida fui agarrado de idiota, nunca le hice mal a nadie, y trate toda mi vida de no ser egoísta…capaz, como digo, no sea suficiente para alguno de ustedes, pero es suficiente para mí.

Es la razón por la cual pensaba seguir leyes…en realidad la carrera no me llama mucho la atención, pero leí una conversación que Marco Tulio Cicerón había tenido con su maestro, en la cual le recriminaban el hecho que decidiera ser abogado de los pobres…vas a morir joven, los hombres virtuosos mueren jóvenes, los que no son egoístas mueren en el anonimato y odiados por todos…pero él estuvo dispuesto a ir contra todos porque creía que, pese a que sabía que lo iban a estafar mil veces para que no cobrara casos a personas “necesitadas”, existía la posibilidad de ayudar de verdad a una persona, y eso era suficiente para él..Como lo es para mí.

Ø Sobre el dinero:

Jair.- Piensa que no es lo más importante, aunque él siempre lo necesite.

Yo.- pienso que es lo más importante, sin plata no haces ni michi, sin plata no pagas deudas, cuentas, salidas con tus patas, con alguna flaca…etc.

Lo único que tengo que decir al respecto, yo no considero el dinero sin importancia total, ¿pero que es lo mas importante en todo el mundo? No. Hay cosas que van más allá de “salidas con tus patas, flacas”…lo de las deudas, y necesidades básicas lo entiendo, pero lo demás es superfluo y ridículo. El dinero es importante, pero no es lo que nos hace seres humanos.

Sobre ayudar a la gente:

Jair.- Trata de ayudar a todos, aunque ni el mismo soluciona sus problemas pero igual, él trata de ayudar a los demás

Yo.- A las justas puedo con mis problemas, q ni siquiera pienso en los demás, total, es problema de cada uno, y no mío. Creo que para poder ayudar plenamente a una persona, primero debe uno mismo tener sus problemas resueltos, ya que primero es uno mismo, y luego los demás, por más que sea un familiar o un amigo.

He escuchado mucho lo de “primero ayúdate a ti mismo antes de ayudar a los demás”, y ante esto responderé con esta frase que encontré en otro blog y que me gusto bastante:

“Me siento en la posición del joven Alcibíades, quien aspiraba ansiosamente gobernar su polis, pero que, a juicio del gran Sócrates, aún no estaba preparado pues no podía ocuparse de la inmensa y crucial tarea de proteger a sus conciudadanos y a la ciudad si antes no se había cuidado a sí mismo.”

No voy a desistir en mi idea de ayudar a la gente, pero ya no seré tan desesperado por hacerlo. Me conoceré a mí mismo, me ayudaré a mí mismo y luego haré un mejor trabajo ayudando a los demás. Lo que si no haré es cruzarme de brazos diciendo “todavía no termino conmigo, así que no puedo contigo”, si puedo ayudo, si no puedo traté pero no se logró. Pero nunca desistiré en intentarlo. Porque lo que me llama, lo que me mueve es el ayudar a los demás, y seguiré con eso por la mayor cantidad de tiempo posible.

Ø Sobre los ladrones y criminales:

Jair- Considera que pueden ser redimidos

Yo – Que los encarcelen de por vida, no importa el delito q hayan cometido, o si es posible, que los maten, y lo digo enserio, ya que no colaboran ni son importantes para el desarrollo de la sociedad. Debe tenerse en cuenta que las cárceles en el Perú no cumplen con sus funciones de rehabilitar ni reinsertar a la sociedad a los presos.

Dejando de lado el hecho que mi propio hermano quería incitar a un “pirañita” a que trabajara de ladrón, y ahora dice que deberían matarlos a todos (Creando así un circulo vicioso donde se tendría que matar al pobre bajo cualquier condición), creo en la redención por algo muy sencillo, porque todo ser humano tiene capacidad de ser mejor. ¿Me jode? Sí. ¿Me dan ira los criminales, violadores, estafadores, pedófilos? Sí ¿Los quisiera ver muertos? Muchas veces sí ¿Los mataría yo con mis manos si pudiera? Me gustaría…pero simplemente, porque quiero ser consecuente conmigo mismo, porque soy un ser racional que no puede dejarse ser llevado por el instinto, debo creer en la redención. Nadie tiene derecho a decidir quién vive o muere, y si alguien es demasiado peligroso para la sociedad que sea encarcelado de por vida, pero que se trate de verdad en su recuperación. Como mi hermano dijo muchas cárceles no cumplen con eso, pero capaz si trataran, el panorama sería distinto.

Solo quiero creer en la mejor alternativa posible, no creo que eso sea malo.

No voy a mentir, gran parte de quién soy se debe a un miedo profundo de terminar siendo otra clase de persona. De terminar siendo el desgraciado, el cruel, el falso, aquel a quien no le importa nada ni nadie. Trabajo duro para tratar de ser alguien de bien, alguien respetable…y me tropiezo, caigo en actitudes que no debería, y me deprimo al respecto y tomo decisiones estúpidas.

A decir verdad le tengo un miedo absoluto a mi destino.

Pero mi madre, una de las personas a las que más admiro, me dijo “Solo se tu mismo, no vivas pensando en *no quiero ser tal*, solo sigue como eres y si ves actitudes que no te gustan, cámbialas”

He aprendido que la persona en la que nos convertimos no se trata acerca del futuro, sino acerca del pasado, de aprender de nuestros errores y dejar ir la culpa e ira que podemos guardar de eventos pasados. Creo que he vivido demasiado tiempo con miedo a no cumplir las expectativas que gente tiene sobre mí, o primordialmente, expectativas que yo mismo tengo para conmigo, que me he olvidado un poco de vivir el presente…me he centrado demasiado en el pasado y en errores o fallas en mi mismo que no puedo estar tranquilo. Pero ya no, escribir esta respuesta es probablemente una de las cosas más inteligentes que he hecho en los últimos meses, así que agradezco a mi hermano por todo, por sus burlas hacía mí y el hecho que la gente no le daba la contra…porque lo único que ha hecho es reafirmarme mis creencias.

¡Saludos a todos!