domingo, 30 de octubre de 2011

Odio Halloween



Aburrimiento.

Esa es la palabra que define mucho de mi vida últimamente.

Estoy.Aburrido.Constantemente.

Ni idea por qué. Probablemente consecuencia del estrés. ¿Estrés? ¿Cuando mi vida debería ser tranquilidad absoluta? Ni idea, así funciono yo. Me enervan las cosas más ridículas posibles.
Por ejemplo, en los últimos días mi nivel de adrenalina sube cada vez que veo algo referente a halloween.

Odio Halloween.

Lo odio con una pasión de mil soles…en explosión.

He mencionado en una anterior ocasión mis (horrorificas) experiencias con esta celebración, pero el año pasado fue la primera vez en la que intenté realmente escapar de esta fiesta. Pasé la mayor parte del día en la casa de Alejandra con sus amigos, hasta que en la tarde regresé a mi hogar.

Mi madre era la única persona en casa, el resto habían salido a fiestas y diferentes reuniones. Me comentó que solo unos cuantos niños habían aparecido, a tal grado que sobraba una gran cantidad de caramelos, la bolsa prácticamente llena reposaba en la mesa.

Mientras ella se retiraba a su atención a dormir yo saqué un libro de Lovecraft de mi habitación y decidí sentarme en la sala a leerlo mientras comía algunos cuantos caramelos en la tranquilidad de mi hogar.

Ningún niño me molestó…fue, por primera vez, una noche tranquila de Halloween.

Claro, hasta el momento en el que caí en cuenta que me había acabado la bolsa de caramelos mientras me perdía en mi lectura.

De más esta decir que me pasé el resto de la noche, y gran parte de la madrugada, dando vueltas en mi cama debido al increíble dolor que me produjeron esos dulces del demonio. Toda la noche sin dormir y agitando mi puño al cielo maldiciendo mi suerte (y hambre).

Este año, el efecto Halloween ha empezado antes. Recapitulemos.

En tan solo las últimas semanas me ha pasado lo siguiente:

Me he dado cuenta que necesito notas mayores a 15 en mis cursos para aprobarlos (en otras palabras: Adiós Universidad)

Me han tratado robar… ¡dos veces! Un día, yo me encontraba tranquilamente yendo a mi hogar, perdido en mis pensamientos como sucede habitualmente cuando dos sujetos se ponen delante mío y logran intimidarme para pegarme contra una pared. En ese momento uno de ellos me pide dinero para su “pasaje”.

¿Mi respuesta?

-Ah, ¿tienes carnet universitario? Porque así te cobran menos y te doy menos plata.

No estoy seguro si lo que siguió fue un silencio incomodo o simplemente la calma antes de la tormenta.

-Okay broer, no te hagas el chistoso, si no das tu celular ahorita – respondió el otro hombre.

-¿Esto? – Dije yo sacando mi teléfono – Es bien antiguo, o sea, yo no pagaría ni 20 soles por esto y eso que tengo información ahí.

¡¿En que diablos estas pensando hablando de esta forma?!

Soy tan sarcástico que moriré de una forma ridícula, “Aquí yace alguien que murió por baboso”, podía ver eso en mi epitafio.

Los dos hombres se hartaron y empezaron a acercarse aún más. Yo por acto reflejo saqué unas cuantas monedas de mi bolsillo y se las alcancé.

Ellos me miraron con desagrado y continuaron su camino.

Un par de días atrás, me encontraba retirándome de la universidad, todo tranquilo y escuchando música cuando un sujeto me detiene preguntándome por la hora.

-No tengo reloj.

-Seguro en tu celular o algo debes poder ver la hora. Dímela pue’.

…Uh oh…

Otro hombre aparece de la nada, flashbacks del año pasado y un robo con la misma estrategia, y otra vez soy atrapado por dos sujetos y empujado al suelo.

Escucho un crack. Mi laptop.

¿Por qué a mí?

Empiezo a forcejear -porque obviamente no he aprendido nada de otras ocasiones-, pero felizmente esto atrae la atención de otras personas y los ladrones huyen ante gritos de la gente.

Me paro, limpio la suciedad y tomo un carro.

Ya en mi destino, abro mi laptop, presiono el botón de encendido y me entran ganas de llorar.

La pantalla. Totalmente destruida. (Pantalla nueva, 170 dólares. Ver como tu vida se cae a pedazos, no tiene precio. Para todo lo demás, existe Mastercard)

Peor.Mes.De.Mi.Vida.

Detesto llegar a un lugar de comida rápida y verlo cubierto de adornos para Halloween. Hace la experiencia de llegar a un sitio incomoda, si como el lugar nunca recibiera gente y tuviera telarañas por esto.

“Discúlpeme señorita pero me puede dar una pizza grande, ¿dos ingredientes?, ¿le parece calabaza y telaraña?”

Capaz hago mucho alboroto respecto a la celebración, pero es que mis experiencias previas me impiden disfrutar de esta época del año.

Soy el Grinch del Halloween.

Hace un par de días estaba en una pizzería y me retiro al baño, cuando entró y me quedo pasmado ante la imagen delante de mí…dicen que una imagen vale más que mil palabras, entonces…



¿Cómo se supone que uno este tranquilo en un baño decorado de esta forma? Con manchas de manos “ensangrentadas por las paredes y en el espejo.


Es incomodo. “Te atraparé” ¿En serio? Me pregunto como reacciona un niño pequeño al abrir el baño y verlo cubierto de manos rojas y un espejo “ensangrentado” Me imagino que el propósito entero del baño es derrotado en ese mismo instante, y que los encargados de limpieza tienen un bono extra.


No me agrada Halloween.


Este año solo me refugiaré en un ovillo y esperaré que pase, posiblemente leyendo textos para la universidad o algo más (De preferencia sin comer dulces mientras leo)

lunes, 24 de octubre de 2011

Noir


Es curioso, ha llovido esta noche.

Es primavera, pero las noches se sienten como invierno. O probablemente son mis pensamientos lo que me llevan a querer fijarme más en los aspectos negativos de la vida.

Veo una pareja cruzando la pista, el hombre vestido con un polo de manga corta, ella con falda. No los comprendo. Yo estoy con mi casaca a medio cerrar, la capucha puesta y con los hombros encogidos por el frio, ellos no parecen sentirlo.

Probablemente se debe a que están pegados por la cintura y en un abrazo que pareciesen que practican simbiosis.

Cruzo a su lado, “la noche es joven amor” le dice él a ella.

Minutos después, porque decidí continuar observándolos desde unas bancas cercanas, los veo entrar a un hostal.

Interesante. Pero repugnante.

Una niña se me acerca, también ella esta vestida con ropa que no la debe proteger del frio, pero a diferencia de la pareja, ella si nota el clima.

-¿Me regala su gaseosa señor?- me pregunta mientras observa mi bebida. Realmente no tengo ganas de regalarla, acabo de comprarla hace quince minutos y he tomado poco menos de la mitad.

El egoísmo en ti es increíble Jair Luján. Hace años que declaras a cualquiera que te escuche acerca del camino correcto y de la moral, de la obsesión con ayudar a los demás, pero no puedes regalarle tu bebida a una niña de la calle. Me enfermas.

A veces me pregunto si es normal que escuche voces en mi cabeza que me insultan. Luego caigo en la realización que si no fuesen voces internas estas serían externas.

Por lo menos las internas tienen un buen punto.

Le regalo mi gaseosa y ella se retira sin un gracias. No importa supongo, aunque no puedo negar sentirme un poco estafado. ¿Pedir un gracias es demasiado?

Sí, sí lo es. Deberías actuar correctamente sin esperar recompensa. Dios, ¿Qué tan egocéntrico puedes llegar a ser?

Me levanto y continuo mi caminata.

Solía pensar en que existía el bien en este mundo, que existía lo correcto y lo incorrecto y que todo se puede solucionar si tratas de hacer algo bueno siempre.

Tenía una lógica adecuada para respaldar mis ideas. Siempre he querido pensar que si cometes una acción buena, algo bueno saldrá de eso, y mucha gente me lo ha discutido.

“Veamos, tu mejor amigo tiene un problema y tu dejas todo por ayudarlo con eso. Al día siguiente tienes un examen y no estudiaste para este por ayudar a tu amigo, jalas. ¿Qué bueno salió de eso?”

“Lo bueno fue que ayude a una persona”

Es un pensamiento muy ego centrista, el creer que el que tú hagas bueno tendrá consecuencias positivas en tú vida. No es así. Haces algo bueno y tu vida puede llegar a ser peor que el agua que recorre las alcantarillas, pero probablemente tu acción correcta tuvo una consecuencia positiva en otra persona, y eso es lo que importa.

Haz algo bueno y será recompensando. Nadie dijo que la recompensa te llegaría a ti.

Entonces, ¿Por qué tantos dilemas morales y existenciales últimamente?

¿Podría ser una consecuencia de leer tanto material sobre el racismo en mi país?

¿Podría ser por la ira que me provocaban las actitudes hipócritas de tantas personas a mí alrededor?

¿Podría ser que, como dice mi madre, uno odia a una persona cuando reconoce actitudes negativas de uno mismo en esta, y esto me estaba afectando?

¿Podría ser que estoy madurando? ¿Qué empiezo a ver el mundo por lo que es en vez de la versión idealizada que siempre tuve de él?

Pensar eso me enferma. Me hace sentir sucio. Empiezo a correr, necesito sacarme el sentimiento de pestilencia de encima.

Cuando la gente me habla de crímenes en general ya no reacciono como solía hacer. Ya no me lleno de ira, ya no maldigo al mundo por tener momentos crueles.

Muchas veces reacciono con indiferencia.

Y las veces que reaccionó como solía hacer, las veces que me siento de vuelta como aquel chico idealista y que quería hacer lo correcto, cuando estoy así y trato de expresarme siento que todo lo que digo suena cinico.

“No puedes pasarte la vida sintiéndote con ira y asco. Te volveras loco”

¿Pero eso significa que debemos resignarnos? Así funciona el mundo, limpiate las lagrimas e ignora lo demás.

¿Así serán las cosas apartir de ahora? ¿O así han sido siempre y recién me he dado cuenta?

¿Aquellas personas a mi alrededor que siempre dicen el mundo es mierda, se mierda con el mundo de vuelta tienen la razón? Aquellas personas que nunca comprendi y con las que nunca quise identificarme, ¿ellos son los iluminados que ven el mundo como es?

“Vivimos como si el mundo fuera como debe ser, para mostrarle lo que puede ser”

Pff. Tarados pretenciosos.

“Solía saber quién era. Solía saber que quería hacer con mi vida. Buscar la verdad de las cosas. Y fui, la busque, hasta la encontré. Pero la verdad termino siendo…complicada. Sucia. Y corrompía todo lo que tocaba”

Eso sonaba mejor.

Me agrada caminar bajo la luz de la luna. Es agradable. En especial si no hay muchas personas en la calle.

En las mañanas es diferente. Demasiadas personas, todas conversando, muchas de ellas alegres y sin preocupaciones aparentes. Mientras cada uno se pierde en su mundo no es consciente de las desgracias a su alrededor.

No me agrada ser pesimista, pero la verdad es que el mundo es una mierda.

¿Verdad? ¿Qué verdad? ¿Justicia? ¿Para quién?

Solo hay una verdad en el mundo, cada quien debe preocuparse por si mismo.

Y solo hay un final absoluto para todos, justos e injustos, buenos o malos, interesados o desinteresados, la muerte.

Verás, no importa si hemos sido la mejor persona del mundo o la peor, no importa si le diste dinero a la pordiosera de la esquina o no, eventualmente todos vamos a morir y lo único que “importara” es que hacen con los restos.

¿Qué es lo que importa al final?

Nada.

Odio sentirme de esta forma, recuerdo pensar que podía salvar al mundo, que podía hacer algo bueno con mi vida. No pedí nacer, odio haber nacido. Odio existir. Me arrepiento del momento de mi nacimiento porque sé que lo único que logré con eso fue joder la vida de otras personas y trato de corregir eso haciendo los mejores actos que pueda con el tiempo que tengo.

Y la vida solía ser buena cuando trataba de ser la mejor persona posible. Recuerdo cuando veía el mundo en blanco y negro, cuando existía un código moral y pensaba que todo podía solucionarse si uno actuaba bien.

Era un niño.

No veía el mundo como es. Veía el 3% del mundo, solo veía lo que quería ver.

Pero por más paradójico que suene, quisiera conocer a alguien que sea como yo solía ser.

Quisiera conocer a alguien que se ofenda con las cosas que ve día a día. Hay momentos en los que aún me lleno de ira y rabia ante “injusticias”, pero cada vez el discurso de “eso es normal” me ahoga más y más.

¿Quién dijo que lo normal estaba bien?

Quisiera conocer a alguien que me recordara lo que yo solía creer, lo que yo solía decir, ahora, por momentos me siento como uno más del montón, de aquellas personas que criticaba continuamente hace años.

Pero no voy a conocer a alguien así, ¿Verdad?

Sigo caminando hasta llegar a mi hogar, me hecho en mi cama y observo la pared.

El mundo es cruel. ¿Qué vas a hacer al respecto?

Continuo con mi lectura, aquel comic de misterio detectivesco que tanto me gusta.

“-¿Usted cree que ella debería cerrar la boca? Ella cree en algo. Yo creo...

-Seguro. Tú crees que hay tipos buenos y tipos malos. Lo correcto y lo incorrecto. Tú crees que si todos nos volvemos buenos y trabajamos por el bien mayor, todo será flores y campos soleados.

-Algo parecido, si.

-Bien, ese es un bonito sueño. Pero mira a tu alrededor, porque esta es la realidad

(Empieza a señalar a todos los hombres corruptos e inmorales a su alrededor, un hombre engañando a su mujer con otra, personas vendiendo droga a niños y demás. Luego de eso, salen a caminar)

-...Entendí el mensaje. Usted cree que no podemos combatirlos...que no podemos ganar. Pero yo no voy a cerrar los ojos a los problemas o escapar de ellos.

-¿Tú quieres hacer algo? ¿En verdad quieres hacer algo?

-No. Yo voy a hacer algo.”

Me gustaría pensar así. Me gustaría tener ese fuego dentro que me impulse a querer cambiar el mundo. Pero el mundo es cruel. ¿Qué hacer al respecto? ¿Ser cruel con el de vuelta?

No sé. No estoy seguro cual es la respuesta correcta, o si existe una respuesta correcta.

Personalmente, ya no me importa tanto. Viviré mi vida tranquila y libre de preocupaciones, sin tener el peso del mundo en mis hombros.

La realidad es moldeable, pero por ahora, no tengo ánimos de hacer mucho al respecto.

Tal vez mañana.

Tal vez mañana el mundo no sea tan cruel. O por lo menos, no sea una crueldad tan notoria.

Tal vez en ese momento me dé ganas de hacer algo al respecto.

Tal vez.

lunes, 17 de octubre de 2011

La Derrota


No sé por dónde empezar.

¿Tal vez por el inicio?

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Acaba de pasar el, probablemente, peor mes de mi vida.

No necesariamente por los hechos ocurridos en el transcurso del mes, sino por mi estado durante gran periodo de este.

Si tuviera que definirlo a grandes rasgos, usaría las siguientes palabras: Desesperación, estrés, paranoia, confusión, ira, tristeza. También hubo una gran cantidad de sobre análisis.

¿Eso es redundante? Creo que es redundante.

En definitiva, Superman hubiera estado decepcionado de mi este mes.

Simplemente…me encontré en un estado en el que no sabía qué hacer. Siempre he tenido esta obsesión con hacer lo correcto y lo moral, pero en el transcurso de este mes, las líneas se me hicieron borrosas.

“¿Qué es lo que haría Superman?”

“Haría lo correcto, diría la verdad y las cosas saldrían bien”

“Mira Jair…Superman es un pajero y el mundo no es como los comics”

Eso me comentó un compañero hace dos semanas. No es una mala persona, pero él admitiría no ser un modelo a seguir si decides ser “bueno y correcto”. Es un realista. Vive de acuerdo a sus propias reglas y no se disculpa por ellas, pero a mí me ha demostrado ser una buena persona que se preocupa por los demás.

Yo sé que él y muchas personas creen, y probablemente he dado buenas razones, de que todo lo que hablo, y escribo, acerca de la moral y hacer lo correcto es solo un discurso. No algo en lo que creo de verdad.

Y no es cierto.

Es una obsesión. Es un pensamiento que ha estado tan metido en mi cabeza durante los últimos cuatro años que simplemente ha pasado, para bien o para mal, a ser parte de mi. Cuando no hago lo “correcto” las cosas me tienden a ir mal, termino en conflicto conmigo mismo y obsesionado con una idea. Es casi como una enfermedad, una que estoy seguro podría conducirme a la muerte por el estrés que me produce.

Al final de todo, no es un discurso. No es mentira. No es una forma de querer sentirme superior a los demás. Me siento bien algunas veces por hacer lo correcto, es cierto. Pero también envidio bastante a mucha gente a mi alrededor que no se pasa el día cuestionándose todas sus acciones o pensamientos tratando de llevarlos al terreno filosófico.

Simplemente…quise ser el bueno de la historia. Después de todo lo que pasó con mi familia y los dramas escolares y universitarios, quise levantarme a la situación y tratar de ser una buena persona. Posiblemente llevé la obsesión con Superman y la moral un poco más lejos de lo recomendado, traté de ser un “policía de la moral” con la gente a mi alrededor.

Sencillamente, estoy harto. Es demasiado.

Juro que creí que podía marcar la diferencia. Creía que podía representar algo más, algo mejor de lo que hay pero…no es así. Solo soy un joven estúpido e idealista que tiene un problema psicológico y que probablemente tenga tendencias masoquistas.

Y ni siquiera ese es el único problema.

Ni siquiera puedo ayudar a las personas a mí alrededor. Solo sé lastimarlas. Terminé con mi enamorada y solo logré lastimarla. He sido cruel y extremadamente sarcástico con amigos cercanos y los he ofendido. He intentando acercarme demasiado a otras personas y solo logré hartarlas y que decidieran alejarse de mí. Veo los problemas de las personas a mí alrededor y siento que hago muy poco.

¿De qué me sirve ser un “buen tipo”, de que me sirve dar dinero a los mendigos, hablar de moral y las buenas acciones cuando no puedo hacer sentir mejor a mis amigos? ¿De qué me sirve todo eso si soy un pésimo amigo con las personas a mí alrededor?

Y voy a morir con esa indecisión. Alejandra dijo una vez que yo tenía un problema con ser feliz, que me auto saboteaba y me negaba a la oportunidad de felicidad. Y lo más probable es que tenga razón. Vivo tan obsesionado con la idea de hacer felices a otros que no me preocupo por mí mismo.

Y eso está mal. Pero peor aun es que me dé cuenta de eso y no haga nada para solucionarlo.

Además de eso, simplemente siento que no hago lo suficiente, que podría esforzarme más para ayudar a otras personas, que puedo hacer muchas cosas más para ser mejor.

Y creo que todo eso nace de mi obsesión con Superman.

Verán, durante los últimos años he defendido mi amor absoluto hacia Superman, porque para mí el personaje representa lo mejor que la raza humana puede ofrecer. Era un moralista de la vieja escuela, siempre hacía lo correcto, tenía un trabajo que ama, estaba casado con la mujer de sus sueños y los héroes deseaban ser como él. El público lo amaba. Tenía la vida perfecta.

Y capaz ese es el problema.

“Tal vez el personaje es demasiado perfecto. Porque puedo aspirar a ser como Superman. Puedo esperar tener algún día su código moral inquebrantable, puedo querer ser respetado por todos a mí alrededor y que me vean como un modelo a seguir. Pero la verdad es que, puedes querer ser como Superman, pero nunca podrás ser como él.”

Siempre había discutido este punto de vista. ¿Acaso no era mediocridad? ¿No es acaso resignarse a no ser lo suficientemente bueno y conformarse con algo menos?

Ahora entiendo un poco mejor que probablemente obsesionarse con las cosas no sea la mejor manera de llevar las cosas. No por el momento por lo menos.

Mi vida en los últimos años ha girado alrededor de tratar de ver que es lo correcto e incorrecto en el mundo y tratar de cambiar las cosas a mi alrededor, tratar de hacer lo mejor posible todos los días de mi vida. Pero últimamente esto me ha traido estrés y problemas, por lo cual que creo es momento de dejar un poco de esto atrás.

No me volveré un amoral, ni haré cosas que considere incorrectas, tampoco dejarán de importarme los demás ni nada por el estilo. Solo trataré de dejar de obsesionarme (tanto) con el tema de la verdad, justicia y demás.

Por ahora, por lo menos.

Al principio pensé que eso debería significar cerrar el blog. (Y soy consciente que debe ser la cuarta vez que mencionó esta idea en mis escritos. ¿Qué puedo decir? Tengo mucho tiempo libre y tiendo a sobre pensar las cosas)

Pero he decidido en contra de eso. La verdad es que me gusta escribir en este espacio, me gusta poner mis pensamientos en escrito. Lo que no me gusta mucho es el estilo medio serio, lleno de sermones, en los que caía repetidas veces. Así que trataré de aligerar un poco eso.

Aún habrá espacio para la introspección y escritos sobre todos los temas que usualmente se trataban aquí, solo que, con suerte, serán en menor cantidad y más espaciados entre ellos.

Así que, no es que dejaré de escribir sobre el estado del mundo (de hecho, el siguiente post tratará sobre eso, aunque inspirado un poco por las viejas películas noir, veremos que tal me sale ese experimento) sino que probaraé otros estilos tambien, tal vez un poco de comedia a veces o simplemente hechos curiosos. Trataré de relajar el blog y a mi mismo.

Veremos qué es lo que depara el futuro, espero que sea interesante y digno de contar.

Saludos.